

(Qué maravilloso es oír las
primeras palabras de un niño!, las esperamos durante meses, y cuando llegan
siempre nos sorprenden. Pero quizás resulte más impresionante si pensamos que,
en realidad, el bebé nos comenzó a hablar mucho antes de que nosotros le
entendiéramos.
Lo primero que hace un niño al nacer, es llorar ¿por qué?. Hoy en día sabemos
que el proceso del parto es muy duro no solo para la madre, sino también para
el niño. ¿Llora
por el cansancio del esfuerzo realizado?, si así fuera, los bebés que nacen
por medio de cesarea no llorarían, ya que para ellos nacer no implica un
esfuerzo, pero también lloran. Los bebés lloran por el mero hecho de estar
vivos, no es que les ocurra nada, simplemente viven, por tanto lloran y ese es
el modo de comenzar a utilizar su sistema respiratorio.
Al llorar, lo que nos dicen, es ¡estoy vivo!. Ese es el primer mensaje que nos
van a dar. A los pocos segundos de nacer ya nos han dicho algo. De hecho, cuando
en el momento de nacer un niño no llora de manera inmediata, se ponen en marcha
toda una serie de mecanismos y procedimientos de urgencia para conseguir que ese
niño comience a respirar. No nos ha dado su importante mensaje.
Durante los primeros meses el llanto va ser su forma de comunicación
verbal con nosotros, pero irá cambiando el mensaje. A los pocos días de vida,
su llanto ya no es el propio del recién nacido, sino que consigue llorar más
fuerte, y no lo hace por estar vivo, sino por que quiere llamar tu atención
sobre algo que le molesta: o tiene hambre, o está mojada y quiere que le
cambies, etc. Pronto, tú como madre, y si le enseñas también tu marido, sabréis
distinguir los distintos mensajes que trasmite con cada tipo de llanto. ¡Y cómo angustia no saber porqué
llora!.
A partir de ese momento, va a tener que aprender un nuevo lenguaje, el
idioma propio de su entorno. En realidad comenzó a
aprenderlo el primer día de vida. Cuando oyó por primera vez tu voz, y la de
todas las visitas que inundaron la clínica. ¿Te has fijado cómo hablamos a los bebés?
Todo el mundo hablan en un tono más agudo, más alto y repiten varias veces lo
mismo. ¿En que clase nos enseñaron que
de ese modo al bebé le resulta más sencillo percibir nuestra voz? En ninguna,
es un instinto imposible de corregir (para comprobarlo no tienes más que
intentar hablar a un recién nacido en un tono de voz normal, y vas a ver lo ridículo
que resulta).
El bebé necesita oír mucho español (o griego o inglés) para empezar
a imitarlo. También necesita desarrollar su sistema respiratorio para que salga
el suficiente volumen de aire como para comenzar a modularlo en sonidos. Nunca
debemos olvidar esta íntima relación entre respiración y lenguaje. Sólo
hablamos al espirar, cuando el aire sale de nuestros pulmones (los únicos que
hablan al inspirar son los ventrílocuos), de ahí que sea absolutamente
fundamental un buen desarrollo respiratorio para hablar. ¿Cómo desarrolla el bebé su
respiración? A través del movimiento, arrastrarse y gatear son ejercicios que
obligan al niño a mover su caja torácica de una manera más rítmica y
profunda, y de esta manera logra que entre y salga la cantidad necesaria de aire
para jugar con él y balbucear.
El balbuceo constituye el primer escarceo del bebé en nuestro lenguaje
abstracto. Modulando su tono de voz va a hacernos saber cual es su estado de ánimo,
qué necesita o que desea. Pero esos balbuceos son mucho más que simples
sonidos. Son imitaciones de todo lo que ha oído. Imitaciones de baja calidad, sí,
pero imitaciones al fin y al cabo. El bebé intenta expresarse con nuestros
mismos sonidos, intenta usar nuestras palabras. Este momento es muy importante.
Si prestamos mucha atención y abrimos bien las orejas lograremos
intuir alguna de esas palabras. Al principio parecen más efectos de nuestra
imaginación: ¡Parece
que ha dicho papá! o ¡parece que ha dicho agua!, y
desgraciadamente lo siguiente que pensamos, o que nos dicen si estamos con
alguien es, ¡qué
tontería, como va a decir nada, ¡sólo
tiene 5 meses!. ¡¿y
qué ?!. No está prohibido que hablen con 5 meses. ¿que a esa edad no entienden nada? ¿porqué no? Recuerda que la
comprensión siempre se evalúa a través del lenguaje o de la capacidad de
demostrar lo que has entendido. Imaginate que alguien evalúa tu comprensión
del italiano, por la cantidad de italiano que hablas. Cero, ¿verdad?. Pero no es cierto,
cualquier español entiende bastante italiano, pero eso no quiere decir que
podamos hablarlo. Exactamente el mismo error lo cometemos con los bebés,
creemos que comienzan a entender cuando les llamamos y nos miran, pero en
realidad, si ya son capaces de responder a nuestra llamada, quiere decir que
hace ya tiempo que nos entendían.
Así que presta mucha atención a todos sus balbuceos, busca pequeñas
claves que te hagan pensar ¡parece
que ha dicho ......! y a renglón seguido, repitele lo que tú has entendido.
Muy posiblemente un gran número de veces no acertarás y puede que incluso
digas la idea contraria a la que él quería expresar, pero le estás haciendo
ver que tú sabes que él te está hablando y eso es lo más importante de todo.
Si mantienes esta actitud abierta y de confianza en tu hijo, vas a
entender muchas de las palabras que dice y al reforzarle con tus repeticiones,
intentará contarte cada vez más cosas.
Algo que puede resultar confuso o desalentador es que durante este período
los niños no usan siempre las mismas palabras. Puede que diga “papá” un día o durante una
semana y después no vuelva a decirlo durante meses, o mejor dicho, tu no
vuelvas a lograr entender esa palabra. Tranquila, recuerda que está comenzando
y tiene que hacer muchas pruebas.
Es muy posible que sólo le puedas entender tú y eso te hará dudar,
sobre todo si los que están a tu alrededor no comparten tu confianza en la
inteligencia de tu hijo.
Por darte mi experiencia personal, además de la profesional, mi hija
Marta dijo su primera palabra (quiero decir que le entendimos por primera vez)
cuando tenía cinco meses y medio. Ella decía “taata”, magnífica aproximación a “Marta”.
Durante varios meses le habíamos cantado una canción en la que la última
palabra de cada estrofa era su nombre, así que un día decidió decirlo ella
cuando cantábamos esa canción. Mucha gente pensaba que estábamos
absolutamente locos por pensar que podía decir su nombre, y por supuesto, si
fuera cierto que lo dijera “no sabía que se refería a ella”. ¡Qué lastima! La gente piensa
que los bebés son retrasados mentales profundos. Un bebé oye su nombre desde
el día que nace un mínimo de 30
veces al día, la inmensa mayoría de las veces que lo oye ve que quien lo dice
intenta ganar su atención, por tanto se está dirigiendo a ello. Eso quiere
decir que en cinco meses ha oído su nombre, al menos, 4.500 veces, tiene un
cerebro cuya función principal es aprender, y aún así hay quien piensa que el
bebé no puede entender ni su nombre. Peor
para ellos.
Es muy importante que siempre le hables utilizando el lenguaje más
correcto posible, ya que tal y como tu le hables así aprenderá. Es decir,
debes llamar al “chupete”,
con todas las sílabas, aunque él diga “tete”. A él le resulta más fácil, pero
quieres que aprenda desde el principio el castellano real. ¿Porqué enseñar a los niños
un idioma si luego les vamos a obligar a cambiarlo?, así que nada de “tetes”, “guau – guaus” ni “pio – pios”.
Si, además de decirle que lo que está viendo es un perro, tu conoces
la raza, diselo de inmediato: ”ese
perro es un pastor alemán”, tardas 10 segundos más en decirselo y a el le
has dado un dato muy interesante.
No se trata de hacer genios, sino de darles la herramienta más útil y
necesaria de todas las que utiliza el ser humano. Y sobre todo, hay que estar
muy atentos cuando empiezan a
utilizarla. ¡Fijate
en el tiempo tan precioso que se pierde si un bebé empieza a hablar con cuatro
o cinco meses y no nos damos cuenta hasta que tiene nueve o diez!. Escuchale, te
sorprenderá.