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	<title>Institutos Fay</title>
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	<description>Asociación Institutos Fay para la Estimulación Multisensorial</description>
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		<title>BERTÍN OSBORNE habla de su hijo en TELEVISIÓN</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Apr 2010 09:16:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>winmoons</dc:creator>
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		<description><![CDATA[(Español) BERTÍN OSBORNE HABLA DE SU HIJO KIKE EN TELEVISIÓN
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		<title>La enorme importancia de nacer bien.</title>
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		<pubDate>Sun, 03 Jan 2010 00:24:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Institutos Fay]]></category>

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		<description><![CDATA[
Buena parte de quienes hoy padecen patologías mentales las sufren a causa de un mal parto. Las cifras son escalofriantes: un tercio de los recién nacidos sufre derrame cerebral durante el parto y el 96% de los casos de lesión cerebral grave que no tienen causa genética ni se deben a una infección se producen [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><!--:en-->
<p style="text-align: justify;"><strong>Buena parte de quienes hoy padecen patologías mentales las sufren a causa de un mal parto. Las cifras son escalofriantes: un tercio de los recién nacidos sufre derrame cerebral durante el parto y el 96% de los casos de lesión cerebral grave que no tienen causa genética ni se deben a una infección se producen por sufrimiento fetal durante el alumbramiento, por falta de oxígeno, por traumatismos en el delicado cráneo del recién nacido o por la mala utilización de ventosas y fórceps. Carlos Gardeta, director de<em> Institutos Fay para la Estimulación Multisensoria</em>l, nos explica qué se puede hacer una vez manifestado el problema.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Pocas cosas son comparables a la felicidad de una madre la primera vez que tiene a su hijo en brazos. Así es, al menos, en la mayoría de los casos pero, desgraciadamente, en otros el niño &#8220;viene con problemas&#8221;. Y si nunca se está suficientemente preparado para ser padres, mucho menos de un niño con lesión cerebral o síndrome genético y menos aún si esa circunstancia es inesperada y no se conoce hasta poco después del parto. Pero así sucede con más frecuencia de la deseada sin que a los padres se les dé explicación convincente de por qué ha ocurrido. Y, encima, estos tampoco suelen recibir luego de los especialistas otra cosa que diagnósticos pesimistas y pronósticos sin esperanza.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿POR QUÉ TANTOS NACEN MAL?</strong><br />
La verdad es que muchos de los problemas de salud de la gente, especialmente buena parte de las patologías mentales, tienen su causa en un mal nacimiento. Algo que, en muchos casos, se debe a que los partos se programan atendiendo a las necesidades y conveniencia del sistema socio-sanitario -incluyendo a veces hasta el día y hora del parto para que se ajusten a su jornada laboral- y no a las de la madre y su hijo.<br />
Médicos a los que habría que recordar que el ser humano posee unos mecanismos instintivos naturales en virtud de los cuales, si su gestación se desarrolla con normalidad, nacerá correctamente en el momento adecuado. Es decir, el feto &#8217;sabe&#8217; cuándo es el momento de abandonar su cálida morada, cuándo ha de reptar por el canal materno, cómo ha de colocarse para nacer e, incluso, que ha de prepararse para sobrevivir en un medio nuevo no anaeróbico sino aeróbico. Lo que no es natural es la forma en que la clase médica obliga a nacer hoy a los seres humanos.<br />
Las hembras de cualquier especie animal, por ejemplo, dan a luz en posición vertical. Nuestras primas más cercanas, las hembras de los primates, paren en cuclillas y ellas mismas ayudan a nacer a sus crías con la única asistencia de la fuerza de la gravedad. Lo mismo que la totalidad de las mujeres de los sitios a donde la &#8220;civilización&#8221; no ha llegado. Sin embargo, los usos actuales de la Medicina convencional hace que los bebés nazcan hoy en una postura inadecuada. Las mujeres paren tumbadas boca arriba&#8230; por comodidad de los médicos. Porque a ellos les resulta más cómodo, no porque sea más adecuado. Aunque se alegue que ese sistema facilita su labor.<br />
A ello hay que añadir la dificultad extra que representa para la madre empujar en esa posición antinatural e incómoda. Y todo ello sin mencionar el inadecuado ambiente que suele encontrar el bebé al nacer, generalmente una sala gélida en comparación con el acogedor, agradable y endorfínico líquido amniótico en el que ha flotado casi ingrávido durante nueve meses, una fortísima luz que en nada se parece a la tenue que le llegaba matizada en el interior de su madre a través del vientre y un ensordecedor ruido propio de un medio aéreo, muy distinto del que se oye a través del medio acuoso.<br />
Además, generalmente por falta de pericia, se dan muchas veces situaciones de ahogo o asfixia del bebé y eso suele tener luego consecuencias cruciales en el normal desarrollo del recién nacido.<br />
Bueno, pues siendo todo esto importante lo peor es que se efectúan también demasiadas cesáreas tardías, se utilizan sin razón suficiente determinadas sustancias anestésicas que pueden perjudicar al bebé y, sobre todo, se usan fórceps y ventosas -mecanismos no previstos por la madre naturaleza- con consecuencias dramáticas en muchos casos.<br />
¿Y hay estudios sobre todo esto?, se preguntará el lector. Pues hay que decir que sí. Y numerosos informes elaborados por expertos en la materia que, por supuesto, no han recibido apenas publicidad y que ofrecen datos escalofriantes. Según algunos de estos, hasta el 96% de los casos de lesión cerebral grave que no se deben a alteraciones genéticas del bebé o a infecciones durante la gestación se producen por cuadros de sufrimiento fetal durante el alumbramiento, por situaciones de hipoxia o anoxia (falta de oxígeno), por traumatismos en el delicado cráneo del recién nacido o por la mala utilización de ventosas o fórceps. Además, los datos indican que en el 33% de los partos se produce alguna hemorragia cerebral en el bebé, algo que tiene luego consecuencias más o menos graves que irán apareciendo a lo largo de la vida del niño. Y eso sucede, insistimos, ¡en al menos uno de cada tres partos!<br />
Cifras alarmantes pero reales que llevan a la pregunta de hasta cuándo se va a seguir permitiendo que ginecólogos insuficientemente preparados sigan trayendo niños al mundo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>SECUELAS DE UN MAL PARTO</strong><br />
Quisimos hablar sobre ello con <strong>Carlos Gardeta</strong>, director de <em>Institutos Fay para la Estimulación Multisensorial</em>, centro de vanguardia de reciente creación especializado en programas poco conocidos en nuestro país que permiten mejorar la calidad de vida de niños con problemas mentales. Y nuestra primera pregunta fue obvia:<br />
<strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-¿Conocía usted esos datos? ¿Qué opinión le merecen?</strong><br />
-Prefiero no pronunciarme sobre esa cuestión pero la verdad es que muchos de los casos de lesión cerebral grave que se están tratando en<em> Institutos Fay</em> tienen como origen un mal parto. ¿Responde eso a su pregunta&#8230;?<br />
<strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-¿Qué consecuencias tiene a nivel cerebral un mal nacimiento? ¿Cómo afecta a las neuronas?</strong><br />
-Como sabe, cuando nacemos tenemos ya todas las neuronas de las que vamos a disponer a lo largo de nuestra vida. La estimación actual es que son cien mil millones y que, a partir de los 20 años mueren unas 10.000 diarias. Bueno, pues cuando uno &#8220;nace mal&#8221; -porque sufrió mucho en el parto, padeció falta de oxígeno o sufrió presión excesiva en el cráneo- se produce la muerte de un gran porcentaje de ellas de forma instantánea o en unos pocos minutos y eso tiene consecuencias muy graves. Me explico: las neuronas son las unidades funcionales que transmiten en el cerebro la información de unas a otras y desde allí a los órganos del resto del organismo coordinando la entrada de información, las acciones y los pasos que se deben dar en cada momento. Bueno, pues cuando esa cadena de información se rompe a causa de la muerte masiva y no natural de neuronas la función que éstas tenían encomendada se pierde con lo que el problema pasa también al órgano. Es decir, un niño puede tener problemas para mover una mano y no tener problema físico alguno en ella porque su lesión no está en la mano sino en el cerebro o en la vía que lleva las órdenes del cerebro a la mano. En lo que llamamos la vía de la movilidad manual.<br />
<strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-¿Cuántas personas padecen hoy ese tipo de problema?</strong><br />
-En puridad, habría que decir que &#8220;lesionados cerebrales&#8221; lo somos casi todos; o, si se prefiere, son muchos más de los identificados como tales. La diferencia radica en el alcance de la lesión y, por tanto, en las funciones dañadas. A la mayor parte de los seres humanos nos es suficiente con la socialización e instrucción que nos imparten padres y maestros para adaptarnos a los requisitos del mundo externo pero para otros el alcance de la lesión ha sido mayor y necesitan de un programa de tratamiento sistemático destinado a normalizar las funciones dañadas. Precisamente los programas desarrollados por <em>Institutos Fay</em> van dirigidos a ayudar a los niños y adultos que tienen problemas para realizar funciones que, por su edad cronológica, ya deberían haber alcanzado.<br />
<strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-Pero, ¿es posible entonces curar la lesión cerebral causada por un mal parto?<br />
</strong>-Hasta ahora se pensaba que no pero en los últimos años ha habido corrientes de investigación que aseguran que el ser humano está utilizando un porcentaje mínimo de su capacidad cerebral total, lo que quiere decir que existe una cantidad muy alta de neuronas sanas que, con la estimulación adecuada, pueden llegar a especializarse en las funciones de aquellas que murieron. Así, se podrían cerrar los circuitos rotos a causa de la lesión cerebral y se reconstruiría la cadena por la que viaja la información. Lo que hacemos en<em> Institutos Fay </em>es, precisamente, reestimular las áreas del cerebro no afectadas para que asuman las funciones de las que han sufrido lesión. No se trata de curar, pues, sino de mejorar, de llevar al niño o adulto con lesión cerebral grave a la mejor situación que le permita su organización neurológica. En personas con lesiones muy graves cualquier pequeño resultado positivo merece la pena.<br />
<strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-¿A qué se refiere con organización neurológica?</strong><br />
-Al proceso por el cual el cerebro del niño crece, madura y se desarrolla desde el momento de la concepción hasta la edad adulta. Este proceso permite el desarrollo evolutivo y secuencial desde las funciones más básicas que puede realizar el cerebro humano hasta las más sofisticadas y complejas. Es preciso que cada nivel del cerebro madure y se organice adecuadamente para que pueda actuar de cimiento sobre el cual madure y se asiente el siguiente. La razón por la cual un niño o un adulto no puede realizar determinadas funciones o las realiza de manera imperfecta es que los niveles cerebrales encargados de llevar a cabo esas funciones no están organizados adecuadamente. La razón de esa falta de organización puede ser la lesión cerebral y/o la falta de estimulación o de oportunidad motora. Cuando la desorganización en un determinado nivel es muy grave, el desarrollo se detiene en esa etapa impidiendo la aparición de funciones más sofisticadas.<br />
<strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-¿Y puede conseguirse esa reorganización neurológica?<br />
</strong>-Definitivamente, sí. El organismo humano parece caracterizarse por la duplicidad de recursos disponibles para llevar a cabo una misma función. Esta duplicidad de vías, unida a la plasticidad que manifiesta el cerebro en los primeros años de vida, hace posible la recuperación de la función aunque el área que la integra esté dañada. El niño lesionado cerebral no está paralizado. Está dañado pero dentro de él la función motora sigue siendo posible, eso sí, de forma caótica. Lo que se requiere son técnicas y métodos que le permitan organizar su cerebro para que desarrolle correctamente las funciones para las que fue diseñado.<br />
<strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-¿Y cómo se logra esa mejoría de la organización neurológica?</strong><br />
-Pues verá, para organizar los niveles dañados debemos proporcionar la estimulación sensorial adecuada a ese nivel modulando progresivamente los tres parámetros que componen un estímulo -frecuencia, intensidad y duración- a la vez que creamos el mayor número de oportunidades posibles para que el niño desarrolle la expresión sensorial o motora propia de ese nivel. Básicamente, en<em> Institutos Fay </em>se indica a los padres que su hijo con desorganización neurológica debería volver a los niveles anteriores y tener la oportunidad de realizar las funciones correspondientes a esos niveles para que esta nueva experiencia le permita madurar y organizar el nivel dado y progresar hacia el nivel siguiente, tanto a nivel cerebral como a nivel funcional. En resumen, la idea es que si a un niño con problemas de movilidad se le sienta en una silla y no se le permite arrastrarse es imposible que un día llegue a gatear y mucho menos a andar. Hay que reestimularle y darle la oportunidad de que se mueva. Y la madre Naturaleza manda que para poder caminar, primero hay que haber reptado y gateado.</p>
<p><strong>EL TRABAJO DE INSTITUTOS FAY</strong><br />
<em>Institutos Fay</em> abrió sus puertas en España en enero de 1995, justo en el centenario del nacimiento del médico al que deben su nombre: el neurólogo y neurocirujano estadounidense <strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Temple Fay</strong>, quien a principios de los años 30 inició una nueva escuela de pensamiento con el concepto angular de &#8220;organización neurológica del ser humano&#8221;. Fay pensaba que los niños con lesión cerebral grave no reciben los estímulos suficientes como para que su cerebro realice determinadas funciones. Y estableció que si se varía convenientemente la intensidad, frecuencia y duración de los estímulos que recibe un lesionado cerebral se genera una red de conexiones neuronales suficiente para que la función pueda tener lugar. Es decir, que a través de la estimulación multisensorial sostenida es posible restablecer las conexiones neuronales -las vías de información- que se perdieron a causa de la lesión cerebral, sin importar qué la produjo.<br />
<strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-¿Cómo conoció el <em>Método Fay</em>?</strong><br />
-Fue fruto de mi búsqueda casi desesperada de algo que mejorara el estado de mi segundo hijo, lesionado cerebral grave a causa de una infección prenatal. Me enteré de que en Filadelfia (Estados Unidos) existía el<em> Instituto para el Desarrollo del Potencial Humano </em>que dirigía <strong>Glenn Doman</strong>, discípulo del doctor Temple Fay. Nadie te enseña a educar a tus hijos pero menos cuando vienen &#8220;dañados&#8221;. Y como no tenía nada que perder y sí mucho que ganar decidí seguir el programa de ese instituto. A los seis meses de empezar el programa mi hijo había mejorado su estado. Cuando nació nos dijeron que no sería capaz de hacer nada. Hoy sigue haciendo su programa de estimulación y es capaz de caminar, comprender, hablar y muchas otras cosas que nadie imaginaba que pudiera llegar a hacer.<br />
<strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-Y los buenos resultados con su hijo le llevaron a pensar en otras familias&#8230;</strong><br />
-Así es. Bueno, eso y el hecho de que el tratamiento de mi hijo costaba unos tres millones de pesetas anuales pues incluía viajar a Filadelfia a donde estuve yendo durante casi siete años. Pensé que no muchas familias españolas con niños lesionados cerebrales podían permitirse un tratamiento que, según yo mismo podía comprobar en mi hijo, daba buenos resultados a largo plazo y de forma sencilla. Así que, poco a poco, fui convenciendo a distintos profesionales ya formados a unirse al proyecto (psicólogos, médicos, fisioterapeutas, biólogos, etc.) o a irse a formar en Filadelfia. Y a principios de 1995 pudimos abrir las puertas de Institutos Fay para la Estimulación Sensorial en Madrid, que se fundaron para que este tratamiento esté al alcance de cualquier familia española con unos ingresos medios. Desde entonces hemos intervenido en más de 600 casos y en estos momentos tratamos a 150 niños y adultos con lesión cerebral grave, síndrome genético o coma, y a 50 con retraso educativo. ¡Ah! Y el coste del tratamiento se ha reducido considerablemente.<br />
<strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-¿Qué tipo de casos están tratando actualmente?</strong><br />
-Pues, básicamente, los dividimos en cuatro bloques: el primero engloba a niños y adultos que han sufrido una lesión cerebral grave por diferentes causas. El diagnóstico sintomático puede haber sido parálisis cerebral, retraso psicomotor, autismo, hemiplejía, tetraplejía, hiperactividad, hidrocefalia, coma, etc. Otro segundo grupo es el de los niños y adultos afectados por síndromes genéticos que inciden en la capacidad de su cerebro para organizarse adecuadamente. Son las personas con Síndrome de Down o Cromosoma X frágil, entre otros. También tratamos a un tercer grupo de niños, adolescentes y adultos con una organización neurológica no lo suficientemente potente como para seguir la demanda creciente del sistema educativo y que son diagnosticados de problemas de aprendizaje, adaptación, dislexia, hiperactividad, trastornos del lenguaje, retraso escolar, etc. Por último, obtenemos espectaculares resultados con niños de corta edad totalmente normales y perfectamente dotados a los que sus padres quieren desarrollar una potente y temprana organización neurológica y un conocimiento enciclopédico.<br />
<strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-¿Cómo podría definirse la actividad de<em> Institutos Fay</em>?</strong><br />
-Somos organizadores neurológicos. Analizamos cómo se desarrolla la persona y tratamos de llevarla a la perfección o su potencial humano máximo. Identificamos cuál es el alcance de la lesión y delimitamos su edad neurológica (sensorial y motora) para saber en qué nivel de desarrollo funcional se encuentra y poder establecer el programa más adecuado. Después comenzamos a estimular el área del cerebro que comprendemos está desorganizada. La intervención temprana es crucial pues hay que tener en cuenta que la plasticidad del cerebro comienza a decrecer a partir de los 6 años de vida. Por tanto, obtendremos mayores logros más rápidamente si comenzamos el tratamiento tras el nacimiento que si lo iniciamos a los 8, 12 o 20 años de vida del chico/a.<br />
Mientras recorremos las instalaciones del centro, Carlos Gardeta nos presenta a los miembros de su equipo y nos cuenta qué ocurre desde el momento en que una familia les llama:<br />
-Lo primero que hacemos es explicarles la importancia de seguir lo que llamamos un &#8220;curso para padres&#8221;, que se imparte en nuestro centro y que les servirá para entender mejor qué es lo que le ocurre a su hijo o familiar. Terminado el curso, la familia puede solicitar una visita, que durará 2 días completos para los casos de lesión cerebral grave y sólo uno en el resto de los casos. Cuando se confirma la visita, la familia debe enviarnos los informes médicos, psicológicos, escolares u otros que puedan ser pertinentes al caso además de una carta-informe elaborada por los propios padres y, preferentemente, por la madre.<br />
<strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-¿Por qué por la madre?</strong><br />
-Porque normalmente es quien pasa más tiempo con el niño y ella puede arrojar luz sobre detalles que de otra manera pasarían desapercibidos.<br />
<strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-Siga, por favor.</strong><br />
-El primer día de visita comprende todos los estudios de valoración del caso. Hacemos una valoración exhaustiva del estado fisiológico y del nivel funcional de las áreas neurológicas integradoras de los sentidos. Lo que hacemos durante esta primera visita es delimitar las causas, áreas afectadas y extensión de la desorganización funcional neurológica mediante el denominado Perfil evolutivo de la organización neurológica del ser humano elaborado inicialmente por el fisioterapeuta Glenn Doman y el psicólogo Carl Delacato en los años 60, mejorado en 1995 en nuestra institución, y hacemos una evaluación funcional no invasiva de la afectación.<br />
<strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-¿Evaluación no invasiva?</strong><br />
-Me refiero a que no usamos aparatología. Nos basamos en la observación y en la realización de diferentes tests funcionales. Observamos al niño y vemos dónde falla. Así sabemos qué área cerebral está desorganizada.<br />
<strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-Y, una vez hecha la evaluación, ¿cuál es el siguiente paso?</strong><br />
-Contamos a los padres lo que hemos hallado y les explicamos una estrategia de organización y unos programas de estimulación, rutinas enlazadas que forman el programa particular de organización para cada caso en concreto y que proponemos a cada familia. Enseñamos a los padres y tratamos de convertirles en expertos en las técnicas de estimulación que tendrán que desarrollar en su domicilio un máximo de unas cuatro horas diarias durante los siguientes 6 meses.<br />
<strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-Es decir, que son los padres los auténticos terapeutas de sus hijos.</strong><br />
-Eso es, aunque siempre están asistidos por nuestro equipo. Durante los 6 meses de programa la familia es tutorizada en persona o telefónicamente al menos una vez cada 6 semanas por un miembro del equipo asignado como su tutor. A los 6 meses la persona vuelve a ser evaluada y se diseña un nuevo programa en función de los resultados obtenidos. Son muchos los casos en los que se ve una aceptable mejoría en el transcurso de esos pocos meses.<br />
<strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>-¿Y cuál es el objetivo final de<em> Institutos Fay</em>?</strong><br />
-Pues un objetivo sencillo y complejo a un tiempo: pretendemos que todos los niños y adultos que están en programa lleguen a leer a su nivel de edad, a comprender a su nivel de edad, a diferenciar mediante los sentidos objetos de características muy similares, a ser capaces de solucionar cualquier desafío físico a su nivel de edad, a hablar con un vocabulario y una gramática adecuados a su edad, a escribir como corresponde a su nivel de edad, etc. Es decir, el objetivo global es que lleguen a la normalidad, a ser uno más entre los demás componentes de su grupo de edad en el menor tiempo posible. No importa si la persona es ciega, muda, completamente inmóvil o si tan sólo tiene problemas de aprendizaje. No importa cuál sea su diagnóstico. El objetivo es el mismo. A menudo no alcanzamos todas las metas pero en la mayoría de los casos logramos mucho más de lo que sus padres o algunos profesionales hubieran soñado. Y creo que eso justifica todos los esfuerzos.</p>
<p><a name="incio"></a><strong><span style="font-family: Verdana,Arial,Helvetica; color: #000000; font-size: xx-small;">© Copyright 2004, Institutos fay.</span></strong><!--:--></p>
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		<title>Las verdaderas razones del fracaso escolar.</title>
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		<pubDate>Thu, 31 Dec 2009 17:43:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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¿Cómo se explica que uno de cada tres niños fracase en la escuela? ¿Tienen sentido las explicaciones que se dan sobre ello? ¿Es culpa del niño? ¿Quizá es que es menos inteligente que sus compañeros? ¿Más vago o rebelde? ¿O es fallo del sistema educativo? Pues bien, a juicio de Carlos Gardeta, director de los [...]]]></description>
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<p style="text-align: justify;">¿Cómo se explica que uno de cada tres niños fracase en la escuela? ¿Tienen sentido las explicaciones que se dan sobre ello? ¿Es culpa del niño? ¿Quizá es que es menos inteligente que sus compañeros? ¿Más vago o rebelde? ¿O es fallo del sistema educativo? Pues bien, a juicio de Carlos Gardeta, director de los Institutos Fay para la Estimulación Sensorial, la mayor parte de los fracasos se debe probablemente a que esos niños tienen una pequeña disfunción por inmadurez del sistema nervioso central. Un problema que podría ser fácilmente corregido si padres, profesores y autoridades no siguieran ignorándolo.</p>
<p style="text-align: justify;">Es ya habitual en estas fechas, recién finalizado el año escolar, ver en los medios de comunicación social multitud de artículos que expresan la preocupación de padres, educadores, responsables de instituciones educativas públicas y privadas, psicopedagogos y políticos por un asunto de interés tan crucial como el fracaso escolar, problema que afecta a uno de cada tres niños, que luego se convierten en uno de cada tres adultos. Sólo que esta situación no se circunscribe a nuestro país ni a la actualidad sino que se viene produciendo desde hace años y en sociedades muy dispares entre sí. ¿Cómo se explica pues el fenómeno?</p>
<p style="text-align: justify;">UN PROBLEMA GLOBAL<br />
Como decimos, en el resto de los países occidentales se produce el mismo fenómeno y prácticamente en el mismo porcentaje. Conscientes pues de que se trata de un problema que afecta a muchas familias nos pusimos en contacto con Carlos Gardeta, director de los Institutos Fay para la Estimulación Sensorial, ubicados en Aravaca (Madrid), un centro al que llegan a diario casos de fracaso escolar. Y como quiera que se trata de un hombre tan afable y abierto como sincero fuimos directamente al grano.<br />
-¿Tiene ustedes datos sobre el actual porcentaje de fracaso escolar?<br />
-Sí. Y son escalofriantes. El 33%, una tercera parte de los niños en edad escolar, fracasa. Es decir, no consiguen aprobar los cursos, no logran formarse y pasar al último nivel educativo escolar.<br />
-Pero, ¿se trata de una situación nueva? Y, por otra parte, ¿ocurre sólo en España o también en otros países?<br />
-La respuesta a esas dos preguntas da precisamente la clave del problema, algo que no se quiere entender. Mire usted, el fracaso escolar se repite año tras año desde hace mucho tiempo. Y ocurre en un alto porcentaje de niños tanto aquí como en los demás países occidentales. Luego la causa no puede ser el sistema educativo ya que es distinto en unos sitios y otros. No son iguales ni los medios, ni el número de alumnos por clase, ni la calidad de los profesores, ni las enseñanzas impartidas, ni los sistemas de evaluación&#8230; Y en todos los países, aunque se mejoren esas condiciones, el problema del fracaso escolar persiste. Es obvio pues que la causa de lo que ocurre tiene que ser otra. Es de sentido común. De hecho, todas las &#8220;soluciones&#8221; aportadas hasta ahora por los expertos se han demostrado ineficaces. Algo que llevamos años anunciando y denunciando sin que se nos escuche.<br />
-¿Según usted se está enfocando mal el problema?<br />
-Es que el problema del fracaso escolar tiene tantos &#8220;enfoques&#8221; como intereses existen entre las diferentes partes implicadas en el mismo: los padres, los profesores, los psicólogos, los empresarios del sector y, sobre todo, las autoridades educativas&#8230;<br />
-¿Las autoridades, sobre todo&#8230;?<br />
-Sí. Tienen una gran responsabilidad en este asunto porque como en el fondo no saben qué se puede hacer para resolverlo se dedican a pasarse la pelota unos a otros para quitarse el muerto de encima.<br />
-¿Y los padres?<br />
-Los padres carecen de la suficiente información y se encuentran inermes ante la burocracia y los complicados y elaboradísimos informes que les entregan sobre sus hijos de los que, a veces, no entienden nada. Con lo que muchos deciden -en parte para eludir su responsabilidad- dejar todo en manos de los expertos.<br />
-Percibimos cierto retintín cuando menciona la palabra expertos. ¿Incluye en esa apreciación un tanto sarcástica a los psicólogos?<br />
-A muchos. La mayoría de los psicólogos, sumidos en farragosas doctrinas según la escuela a la que pertenezcan, emiten juicios, formulan teorías y proponen soluciones que, al menos de momento y en este campo, han fracasado con notable estrépito.<br />
-¿Y los profesores&#8230;?<br />
-Ellos son la diana de las demandas de los padres. La mayor parte se limita a atribuir el problema de esos niños a una necesidad de mayor disciplina y eso es lo único que hacen: aplicarles mayor disciplina y horas de aplicación.<br />
-Es decir, que a su juicio todos los estamentos implicados se limitan a pasarse la &#8220;patata caliente&#8221;.<br />
-Exacto. &#8220;Balones fuera&#8221; parece la consigna general. Y mientras, se sigue dando un aterrador 33% de alumnos que no logra entroncarse con el sistema educativo vigente y que no llega a completarlo con éxito. Y yo me pregunto: pero bueno, ¿es que nadie se para a preguntarse en serio qué está pasando?<br />
-Pero, ¿por qué afirma que no son razonables las explicaciones que dan todos esos grupos?<br />
-Verá, hay que partir de la consideración antes expresada de que estamos ante una especie de constante biológica: el 33% de los niños occidentales son incapaces de adaptarse a unas normas educativas&#8230;. que son distintas en los diferentes países. Este hecho, por sí mismo, excluye la variable del sistema educativo. Además, la prueba más evidente es la uniformidad de fracaso que se ha producido en todos los planes de estudio, de los que hemos tenido en los últimos treinta años un riquísimo muestrario en nuestro país.<br />
-Pues hablamos de millones de niños&#8230;<br />
-Eso es. Millones de niños que están siendo sentenciados al fracaso escolar antes de que lleguen a cumplir los 14 años, algo que va a ser determinante para su futuro, su autoestima y su vida con el impacto global que además tendrá en la sociedad del futuro.</p>
<p style="text-align: justify;">¿POR QUÉ ESE FRACASO ESCOLAR?<br />
-¿Y no podrían los propios alumnos darnos las claves del problema?<br />
-Si se les pregunta a los alumnos suelen responder simplemente que les cuesta mucho hacer bien algunas de las tareas que se les exigen. En cambio, si preguntamos a los que les tienen a su cargo lo que dicen es que son distraídos, vagos, inconstantes, niños que no prestan atención a lo que hacen. Sin embargo, todos sabemos que un niño es el ser más inquisitivo y curioso que existe, capaz de cualquier cosa para procurarse información y explicación de todo lo que tiene alrededor. Y sólo cuando no está sano o tiene dificultades biológicas es cuando se &#8220;apaga&#8221; esta actividad desbordante y arrolladora.<br />
Verá, cuando se examinan los informes periódicos realizados por equipos profesionales que han evaluado procesos de este tipo, como yo he hecho en centenares de casos, uno observa que el fracaso no ha sido un hecho puntual e inadvertido sino todo lo contrario. Es más, lo común es que se haya hecho pasar al niño por un via crucis casi público. Bueno, al niño acompañado por todo un coro formado por sus padres, equipos psicopedagógicos, logopedas, psicólogos, algún que otro médico, profesores, etc. Pues bien, esos informes suelen aseverar que el niño tiene problemas de lectura y de comprensión, que es lento a la hora de captar el lenguaje oral, que le falta concentración, que su nivel de atención es inconstante e insuficiente, que no está conectado en tiempo real a lo que sucede, que no es maduro para entender lo que pasa a su alrededor, que no es capaz de mantener una postura adecuada, que es desordenado, que es vago&#8230; Pero nunca explican la causa de esos comportamientos ni, por tanto, ofrecen un tratamiento dirigido a resolver el problema.</p>
<p style="text-align: justify;">LA VERDADERA CAUSA DEL FRACASO<br />
-¿Y cuál es entonces el &#8220;quid&#8221; de la cuestión?<br />
-Mire, hay un porcentaje importante de fracaso escolar que se produce en todos los países con poca variación, independientemente de su latitud geográfica, del sistema educativo imperante, de las escuelas de formación, del profesorado, de las corrientes ideológicas, de los factores socioeconómicos, etc. Luego tiene que haber un factor oculto que explique este fenómeno universal e independiente del sistema educativo.<br />
-La pregunta es evidente: ¿cuál es ese factor oculto?<br />
-El descubierto hace ya años a la luz de los modernos conocimientos de la Neurología y la Psicología en lo que a la comprensión del funcionamiento del cerebro se refiere. Hoy se puede comprobar científicamente que en muchos de esos niños las funciones cerebrales que debieran ser capaz de realizar con cada uno de sus órganos sensores no están neurológicamente maduras por lo que algunas -o todas- de las funciones musculares complejas, como el desplazamiento, la manualidad o la función ventilatoria asociada al lenguaje, no están bien desarrolladas.<br />
-Perdone, ¿está diciendo que el fracaso escolar se debe muchas veces a un incorrecto desarrollo del sistema nervioso central y cerebral del niño?<br />
-Exactamente. Está constatado que en muchos casos los niños presentan unas mínimas disfunciones debido a que el sistema nervioso central no se ha desarrollado plenamente. Disfunciones ligeras, eso sí, pero que si no son corregidas pueden conducir al niño al fracaso escolar, en el presente, y al profesional y vital en el futuro. Hablo de dismetrías sensoriales, es decir, formas de percibir las cosas de manera ligeramente diferente a como son en realidad por lo que no son entendidas correctamente. Es algo que sume al niño en una evidente confusión y de ahí la lentitud, sus desorganizadas respuestas y el tremendo esfuerzo que le supone comprender las cosas. Una situación que hace que todo se vaya volviendo cada vez más complejo y difícil para él. Así que lo que hace es ir abandonando las tareas que le requieren mayor esfuerzo y desgaste, de todo aquello que precisa de la participación de varios sentidos y de una coordinación muscular compleja.<br />
En esas circunstancias al niño o adulto no le gusta leer por el esfuerzo que le supone y lo infructuoso del resultado con lo que las actividades escolares o laborales que requieran de esta tarea se verán afectadas y el retraso se incrementará aun cuando vaya desarrollando sistemas compensatorios, &#8220;muletas&#8221; que maquillan su incapacidad.</p>
<p style="text-align: justify;">REORGANIZACIÓN NEURONAL<br />
-¿Y hay algo que se pueda hacer para resolver ese problema?<br />
-En los Institutos Fay lo estamos haciendo. Mire, hemos desarrollado una metodología analítica que nos permite encontrar aquellos niveles de organización cerebral en los que hay una deficiente -o, incluso, casi inexistente- red neuronal. Hecho esto, las &#8220;herramientas&#8221; que empleamos para recuperar al niño son simples programas terapéuticos domésticos con los que poco a poco logramos una completa reorganización neuronal.<br />
-¿A qué se refiere con &#8220;domésticos&#8221;?<br />
-A que se llevan a cabo en casa y son los padres quienes los ponen en práctica. Nosotros les damos las directrices pero son ellos quienes se implican de forma práctica en el tratamiento de sus hijos.<br />
-¿Y realmente se pueden recuperar conexiones neuronales incorrectas o inexistentes con unos simples ejercicios?<br />
-Sí. Con algo tan simple como restaurar el ritmo y la organización neurológica que, por una razón u otra, se vio afectada en un momento determinado del desarrollo del niño durante su crecimiento. El tratamiento se acompaña de terapias de estimulación del cerebro en las áreas afectadas. Son ejercicios muy simples con los que se logra una estimulación frecuente de baja intensidad. Es decir, es un tratamiento causal y no meramente sintomático.</p>
<p style="text-align: justify;">LA IMPORTANCIA DE LOS SENTIDOS<br />
-Pero, ¿ cómo se logra esa reestimulación del cerebro?<br />
-A través de los sentidos. Ellos son los canales de entrada de información al cerebro. Aunque de los cinco, la vista, el oído y el tacto son los más importantes.<br />
En el caso de la vista, por ejemplo, la función visual cerebral requiere de la adaptación pupilar y de una correcta actividad nerviosa de los músculos oculares extrínsecos. Sólo de esa forma es posible una perfecta adecuación a la luz ambiental que permita al cerebro percibir nítidamente contornos y detalle. Además, al ver de forma simultánea con los dos ojos producimos la estereovisión cerebral que permite localizar y fijarse en cualquier punto cercano o lejano en el espacio. Pues bien, si eso no ocurre el niño ve como si le hubieran administrado un colirio suave para paralizarle la acomodación de la pupila y el movimiento ocular. Y si no es capaz de mantener un tono adecuado de los músculos extrínsecos se produce un cierto grado de estrabismo con la lógica alteración de la función cortical de la lectura y su comprensión.<br />
-Mencionaba también el sentido del oído&#8230;<br />
-Sí. Ocupa el segundo lugar en importancia y en muchos casos el primero. Durante las pruebas analíticas hemos de localizar los trastornos del área cerebral auditiva, máxime cuando la compleja función auditiva sensorial está abierta constantemente a un mundo de estímulos cuyo desajuste es fuente de graves problemas. El cerebro necesita tener la suficiente capacidad de discriminación de frecuencias auditivas con la fineza necesaria y ser estimulado a niveles adecuados. Cualquier alteración de esta función lleva a la imposibilidad de centrarse en lo que se quiere oír y todo lo que acontece simultáneamente, generándose de otro modo una causa permanente de perturbación neurológica que, con frecuencia, se convierte a su vez en causa desorganizativa de otras funciones.<br />
-¿Quiere decir que hay frecuencias que pueden ser interpretadas por el cerebro como lesivas y ser rechazadas por inadecuadas?<br />
-Eso es. Y hay que decir que el nivel de decibelios que existe en un aula de educación infantil no lograría pasar una inspección laboral de seguridad en el trabajo porque a veces se alcanzan niveles similares o superiores a los de una fábrica. Esta circunstancia potencia la dificultad de discernir la voz del educador y el contenido y significado de lo que dice. Entonces el niño desconecta y se repliega sobre sí mismo. Todo esto lleva a un retraso en la capacidad de desciframiento acústico del lenguaje.<br />
-¿Y lo mismo puede ocurrir con el tacto? ¿Puede ser también fuente de estímulos potencialmente inadecuados?<br />
-Sí. Verá, el tacto genera un riquísimo mundo de información. Una buena percepción táctil es imprescindible y presupone la ausencia de reflejos táctiles que interferirían con una imagen homogénea de uno mismo a nivel cerebral así como de la capacidad de discriminar entre sensaciones parecidas pero distintas. Si no se diera una percepción correcta tendríamos una incapacidad para sentir llevando al cerebro a no saber lo que está sucediendo en el cuerpo y, por tanto, no lo podría reequilibrar a nivel físico e inmunológico. Y, por cierto, falta hablar de la importancia de otro &#8220;sentido&#8221; que casi nadie tiene en cuenta.<br />
-¿Cuál?<br />
-Uno que siempre se ignora porque apenas se conoce: el que capta la fuerza gravitatoria de la Tierra sobre nosotros y permite descifrar los cambios de posición y los parametros que interviene en el movimiento de nuestro cuerpo y por lo tanto en la coordinación y cuya percepción continua y correcta posibilita que la percepción de los otros sentidos sea correcta.</p>
<p style="text-align: justify;">PUNTO FINAL<br />
-En suma, según usted la mayor parte de los casos de fracaso escolar se deben a desorganizaciones neurológicas en los niños que, además, se pueden corregir con unos simples ejercicios.<br />
-Simple y llanamente, sí. En buena parte de los casos, las razones del fracaso escolar se deben a un problema de alteraciones anatómicas o neurológicas del cerebro que hacen que éste no pueda adaptarse a un medio progresivamente más complejo.<br />
-Nuestra última pregunta es obvia: ¿realmente se recuperan los niños que se someten a las terapias que ustedes propugnan para resolver el problema?<br />
¿Superan sus dificultades de aprendizaje escolar? -Nuestra metodología analítica funcional y la terapéutica desarrollada nos ha permitido obtener un alto grado de resultados positivos. Y le aseguro que es una auténtica satisfacción poder reintegrar a un niño que tenía dificultades de aprendizaje a su medio natural sin la patología que le generaba su fracaso escolar. Especialmente porque lo hacen con un nivel de autoestima mucho mayor que le proyecta hacia una vida plena en todos los órdenes.<br />
© Copyright 2004, Institutos fay.</p>
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		<title>Si su bebé no gatea puede desarrollarse mal.</title>
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		<pubDate>Thu, 31 Dec 2009 17:39:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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La mayor parte de la gente -y de los pediatras- ignora que gatear siendo pequeños es básico para desarrollar correctamente el cerebro. El gateo desarrolla la visión, la tactilidad, el habla, el equilibrio, la manualidad, la orientación y la propiacepción además de otras importantes funciones. Pero actualmente los niños apenas gatean. Pasan del parquecito a [...]]]></description>
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<p style="text-align: justify;">La mayor parte de la gente -y de los pediatras- ignora que gatear siendo pequeños es básico para desarrollar correctamente el cerebro. El gateo desarrolla la visión, la tactilidad, el habla, el equilibrio, la manualidad, la orientación y la propiacepción además de otras importantes funciones. Pero actualmente los niños apenas gatean. Pasan del parquecito a estar de pie y ese hecho puede tener unas repercusiones de las que nos habla Carlos Gardeta, experto en estimulación multisensorial y director de los Institutos Fay.</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy la mayoría de los bebés ni se arrastran ni gatean lo suficiente. Pasan casi sin solución de continuidad de la inmovilidad a estar de pie y corriendo. Salvo en casos excepcionales, no se les da la oportunidad de moverse a sus anchas por el suelo porque están en taca-tacas, parquecitos de diversos tamaños, sillitas, tronas o los acogedores brazos de mamá. Y se trata de un tremendo error que puede causar multitud de disfunciones importantes cuando esos niños crecen.</p>
<p style="text-align: justify;">DISTINTOS NIVELES, TODOS NECESARIOS<br />
Como sabe el lector, el primer nivel de organización cerebral del movimiento consiste en mover los miembros del cuerpo por separado. Esto lo hacen los bebés ya desde la cuna. Es un nivel organizativo muy primario al que sigue otra fase que es el arrastre. En este nivel, los niños se impulsan con uno o ambos brazos y con una o ambas piernas para desplazarse. Periodo de arrastre que culmina con el arrastre en patrón cruzado (brazo derecho sincronizado con pierna izquierda y al revés), momento en el que empiezan a establecerse conexiones a través del cuerpo calloso cerebral -la estructura que posibilita la coordinación entre los dos hemisferios cerebrales- para que pueda aparecer el gateo, que es el siguiente nivel de organización motora.<br />
El gateo desarrolla la visión, la tactilidad, el equilibrio, la propioacepción, el movimiento grueso o desplazamiento con el cuerpo y el movimiento fino o manualidad, la orientación y discriminación espacial de fuentes acústicas y la futura capacidad de escritura en un solo ejercicio. Además integra los diferentes subsistemas del movimiento que componen otros muchos más complejos como andar, correr, jugar al fútbol, al tenis, etc. Por tanto, si el gateo se desarrolla correctamente se favorecen las conexiones futuras de todo tipo entre los dos hemisferios cerebrales. Y de estas conexiones depende el correcto desarrollo de funciones cognitivas y de movimiento más complejas.</p>
<p style="text-align: justify;">LA IMPORTANCIA DEL GATEO<br />
A la somera enumeración de algunos de los argumentos que permiten afirmar la trascendencia que para todos los órdenes del desarrollo humano tiene la fase del gateo podemos añadir, ya de forma más detallada, estos otros:</p>
<p style="text-align: justify;">1) El gateo conecta los hemisferios cerebrales y crea rutas de información.<br />
El gateo es una de las bases fundamentales para el desarrollo cerebral y educativo del niño. Crea rutas de información neurológicas entre los dos hemisferios, es decir, facilita el paso rápido de información esencial de un hemisferio a otro. Las rutas creadas no sólo valen para sentar las bases de las funciones superiores de movimiento sino que son precursoras de conexiones que servirán para, a su vez, crear otras conexiones entre los dos hemisferios y que son cruciales para la maduración de las diferentes funciones cognitivas.</p>
<p style="text-align: justify;">2) Desarrolla el patrón cruzado.<br />
Este patrón es la función neurológica que hace posible el desplazamiento corporal organizado y en equilibrio del cuerpo humano. Implica que el brazo derecho va sincronizado con el pie izquierdo y el brazo izquierdo con el pie derecho. Se llama patrón cruzado porque hay dos ejes cruzados. Mediante el apoyo en equilibrio sobre las dos extremidades opuestas el ser humano puede desplazarse, avanzar las dos extremidades del otro eje y, al tiempo, encontrar nuevos puntos de apoyo que serán la base del siguiente desplazamiento.<br />
Ese movimiento comprende el del eje de las caderas y el de los hombros. Estas articulaciones se mueven en rotaciones contrarias entre sí al avanzar gateando y crean una torsión relativa de la columna en cada sentido en función del eje actuante. Dicha torsión posiciona correctamente y sin sufrir presiones extrañas las vértebras y los discos intersticiales, además de tonificar adecuadamente los músculos que más adelante permitirán que el niño mantenga la columna perfectamente erecta cuando esté maduro para poder ponerse de pie</p>
<p style="text-align: justify;">3) Desarrolla el sistema vestibular y el sistema propioceptivo.<br />
Ambos sistemas permiten saber dónde están las partes del cuerpo de uno. Por un lado, el sistema vestibular activa la emisión de señales de los dos laberintos del oído al cerebelo para que el cerebro sepa constantemente en qué posición está la cabeza y así tenga un punto imaginario que le permita luego referenciar (colocar) todo el cuerpo respecto a esa posición. Este sistema vestibular se integra y complementa con el otro que hemos mencionado: el propioceptivo. Lo que se denomina propioacepción consiste en saber dónde están todos y cada uno de los puntos del propio cuerpo, lo que permite mandar órdenes precisas a cada uno de ellos y llegar a moverlo, así como cada una de sus partes con las otras de forma armónica y rítmica. Por tanto, gracias a los sensores vestibulares alojados en la cavidad auditiva el niño sabe dónde está su cabeza y coloca y ordena en su imagen cerebral toda la información que va recibiendo del cuerpo. Esto le permite modular con precisión increíble la secuencia de cualquier movimiento.<br />
Para entender esto más rápidamente el lector puede imaginar que tuviera una pierna dormida que no mandara información al cerebro o que, aunque lo hiciera, no le llegara por no tener suficiente riego sanguíneo. No podría andar porque no sabría dónde está la pierna. Buen, pues de que uno sepa &#8220;dónde tiene cada uno de los miembros que lo constituyen&#8221; se encarga el sistema propioceptivo.</p>
<p style="text-align: justify;">4) Desarrolla la convergencia visual y posibilita el enfoque de los ojos.<br />
Al mirar al suelo para colocar la mano o la rodilla convenientemente, el niño converge o enfoca los dos ojos en un mismo punto a corta distancia. Cuando mira a dónde va, a unos tres metros por lo menos, coloca con los ojos la convergencia en un punto infinito. Éste es un estupendo ejercicio muscular para los ojos que facilita la acomodación visual. Y es tal su importancia que, según estudios de optómetras, el 98% de los niños con estrabismo no gatearon lo suficiente de pequeños. También parece que los ojos vagos están relacionados con un mal desarrollo de las convergencias.</p>
<p style="text-align: justify;">5) Desarrolla la oposición cortical.<br />
En el gateo, la cabeza está en un plano y la palma de la mano en otro. El niño siente la tactilidad de la palma que está viendo. Esto es fundamental para desarrollar luego la oposición cortical -es decir, en la corteza del cerebro- de que el dedo gordo de la mano se opone a los otros cuatro. El desarrollo de esta función en las manos es la que permite servirse de ellas y asir los objetos. Y esa manualidad fina es esencial para luego poder escribir. Además, al masajear la palma de la mano ésta envía información al cerebro de dónde está y de las diferentes sensaciones que va sintiendo al moverla y apoyarse, así como de los estímulos producidos por la textura y otras características del medio que está presionando. Por otro lado, al gatear el niño apoya su peso en las palmas de las manos y soporta esa tensión en las articulaciones de las muñecas, de los hombros, de la columna vertebral, de los fémures y de las caderas. Así percibe la oposición de la gravedad y aprende a manejarse con ella.</p>
<p style="text-align: justify;">6) Le ayuda a medir el mundo que le rodea y el niño se adapta al medio<br />
La distancia que hay entre los ojos y la palma de la mano al gatear es una medida fundamental -la braza- en todas las civilizaciones. Con esa nueva medida corporal el niño mide el mundo circundante y se adapta más eficientemente al medio porque lo mide constantemente y va retomando información espacial ordenada. Por eso cuando se entra de mayor en una casa donde se pasó la infancia uno la percibe como más pequeña de lo que era porque entonces la propia medida de la braza era menor.</p>
<p style="text-align: justify;">7) Ayuda a establecer la futura lateralización.<br />
En el nivel de desarrollo posterior al gateo comienzan los primeros procesos corticales de lateralización. Con él uno de los hemisferios se convierte en dominante y el otro en servidor para no tener que operar con ambos a la vez. Al conectar los dos hemisferios gracias al gateo se facilita acudir más rápidamente a funciones más complejas que requieren de ambos hemisferios y de áreas cerebrales no simétricas y diferenciadas. Un niño pequeño que va a coger una naranja echa las dos manos a la vez porque la orden llega simultáneamente a los dos hemisferios. Un niño con un nivel de organización superior coge la naranja que le mandan rodando con una mano o con otra dependiendo de si está a un lado o a otro, o de si está en un nivel superior de organización (de si es más diestro o más zurdo).</p>
<p style="text-align: justify;"> <img src='http://www.institutosfay.com/wp-includes/images/smilies/icon_cool.gif' alt='8)' class='wp-smiley' /> Ayuda a poder escribir en el futuro.<br />
Mediante el gateo se va desarrollando la coordinación cerebral ojo-mano. Cuando el niño gatea se establece entre ambos una distancia similar a la que más adelante habrá entre ojo y mano a la hora de leer y escribir. Por tanto, el gateo favorece decisivamente la aparición temprana de ambas funciones -leer y escribir- con los beneficios adicionales que ello conlleva intelectualmente.</p>
<p style="text-align: justify;">CÓMO PROMOVER EL GATEO<br />
Desgraciadamente, a pesar de que se sabe que el movimiento tiene una importancia esencial en el desarrollo funcional de la persona, no hay ninguna línea o escuela que lo fomente como mecanismo de desarrollo de la organización cerebral infantil excepto la iniciada en 1930 por el doctor Temple Fay y de la que soy directo sucesor. Por eso en la institución que dirijo damos al gateo la importancia que sabemos que tiene y fomentamos su desarrollo. Si tiene un bebé, le recomendamos lo siguiente:</p>
<p style="text-align: justify;">-Busque un suelo limpio, liso, seguro, acogedor, cálido y mantenga al pequeño en él todas las horas que le sea posible pero, al menos, una hora al día. Entonces, él solito empezará a aprender. Y si no lo hace en Institutos Fay conocemos las técnicas de estimulación necesarias para un desarrollo armónico integral del cerebro gracias al cual aprende primero a arrastrarse y luego a gatear.</p>
<p style="text-align: justify;">-No le fuerce a ponerse de pie. Si no está preparado le creará inseguridad. El niño es consciente de que se le lanza un desafío para el cual no está preparado y fracasa. Lo mejor es que empiece a andar por sí solo, primero dos pasitos, luego tres&#8230; Hay que entender que en el gateo el niño se apoya en dos puntos pero para ponerse en pie ha de estar lo suficientemente bien organizado cerebralmente como para apoyarse en un solo punto -el pie- y mantener el equilibrio. Poner de pie al niño, sentarle en una sillita o montarle en un taca-taca sin que tenga la musculatura preparada para mantener el tronco erecto hace trabajar incorrectamente a un sistema que no está maduro y en muchos casos provoca deformidades en la columna como la escoliosis.</p>
<p style="text-align: justify;">-Uno de los sitios que le hace ponerse de pie es el parquecito pero no desarrolla el gateo. No está mal tenerlo un ratito ahí pero luego hay que dejar que el niño gatee, que recorra la casa, que es lo mejor. Puede utilizar el cochecito para llevar al niño de un sitio a otro cuando todavía no ande pero evite abusar de estos y otros aparatos que retardan el desarrollo del movimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">-Lo mejor es permitir que maduren y se asienten las fases previas al andar, que son arrastrarse y gatear. Si estas fases han sido desarrolladas correctamente cuando el niño se ponga de pie no tendrá problemas. Si no gatean no es que no se logre la organización cerebral pero normalmente se retrasará el desarrollo.</p>
<p style="text-align: justify;">-Gatear persiguiendo una pelota es mucho más efectivo que poner una alfombra colorida en el suelo porque cuando el niño es capaz de converger con los dos ojos el proceso superior es el seguimiento visual que estimula el desplazamiento del pequeño en persecución de un objeto que se mueve.</p>
<p style="text-align: justify;">QUE GATEE A SUS ANCHAS<br />
Es muy típico que los niños que se ponen de pie sin tener desarrollado todo el sistema se queden como confundidos, miren alrededor, se asusten por no lograr mantener la posición tan perturbadora, bajen al suelo y pasen de nuevo una temporada gateando. Cuando el sistema de funciones cerebrales necesarias esté lo suficientemente maduro por sí mismo o convenientemente estimulado, el propio niño se pondrá de pie. Los primeros pasos suelen aparecer alrededor del año de vida. Entre los 16 meses y los dos años se afirma la bipedestación. Pero no pasa nada porque el niño alterne gateo y bipedestación. Y no sólo no pasa nada sino que, además, ésta es la técnica -el gateo convenientemente modulado- que utilizamos en Institutos Fay para acelerar la organización cerebral en niños sin problemas o en niños o adultos que presenten alguna dificultad visual, de coordinación, cuando las caderas no están bien formadas porque el niño haya carecido de la oportunidad de arrastrarse y gatear, por malformación o no formación del cuerpo calloso cerebral, etc. A todos los ponemos en el suelo para que gateen a sus anchas porque, insisto, sabemos de la trascendencia del gateo, una actividad que puede parecer primaria y básica pero que es fundamental para nuestro desarrollo completo como seres racionales.</p>
<p>Carlos Gardeta Oliveros<br />
Director de &#8220;Institutos Fay para la Estimulación Multisensorial&#8221;</p>
<p>© Copyright 2004, Institutos fay.<!--:--></p>
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		<title>¡Mi bebé es un genio!</title>
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		<pubDate>Thu, 31 Dec 2009 17:37:16 +0000</pubDate>
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La enseñanza formal y reglada de un niño comienza a los 6 años, con la escolarización obligatoria. Sin embargo, su aprendizaje comienza mucho antes. El niño empieza a aprender el mismo día que nace; probablemente, incluso antes.
En el momento de su nacimiento, tiene todo su cerebro formado. Todas las partes necesarias ya están en su [...]]]></description>
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<p style="text-align: justify;">La enseñanza formal y reglada de un niño comienza a los 6 años, con la escolarización obligatoria. Sin embargo, su aprendizaje comienza mucho antes. El niño empieza a aprender el mismo día que nace; probablemente, incluso antes.</p>
<p style="text-align: justify;">En el momento de su nacimiento, tiene todo su cerebro formado. Todas las partes necesarias ya están en su sitio y tiene las neuronas que podrá utilizar el resto de su vida. Pero, aunque está toda la estructura preparada, aún no puede funcionar: le faltan datos.</p>
<p style="text-align: justify;">El bebé llega al mundo en un estado de desarrollo muy inmaduro. La mayoría del resto de los mamíferos nacen pudiendo ya andar; nosotros necesitamos un año para aprenderlo. Nuestro cerebro es tan complejo que no basta la información genética recibida de nuestros padres para completar su desarrollo, sino que necesita de la experiencia y de la relación con el entorno para poder completarse normalmente. Por eso, el aprendizaje de un niño, desde los 0 a los 6 años, no es una simple acumulación de datos, sino que es necesario para organizar y estructurar de manera adecuada su cerebro.</p>
<p style="text-align: justify;">Tomados dato a dato aislados, un niño aprende más cosas antes de los 6 años, de lo que aprenderá el resto de su vida, aunque viva hasta los 100 años. Aprende a ver y a reconocer lo que ve, aprende qué es su cuerpo, qué partes tiene y cómo se llaman, aprende quién es su familia, incluso quién es él, aprende a arrastrarse, a gatear, a andar y a correr. Aprende los sabores de la comida. Aprende sin necesidad de ningún profesor experto, a comprender y expresarse en un idioma que el día que llego al mundo era completamente nuevo para él; lo aprenderá con el acento exacto de su zona ( y si en su casa hablan dos, tres o cuatro idiomas, los aprenderá todos, sin tener que haber estudiado cada día). Aprende a leer, aprende que el fuego no se toca. Hoy en día, aprenderá incluso a manejar el vídeo o el mando a distancia, antes de que papá sirva para qué sirve tanta tecla.</p>
<p style="text-align: justify;">Los bebés utilizan las 5 grandes rutas del aprendizaje para ponerse al día con el mundo. Utilizan la vista para aprender cómo son sus juguetes, sus manos, sus pies, y todo lo que les rodea. Utilizan el oído para aprender el idioma y para saber cómo suenan las cosas (por eso agitan y golpean todo cuanto cae en sus manos). Utilizan el tacto para conocer la textura de las cosas, el olfato para saber cómo huelen (hoy sabemos que la primera forma que tiene el bebé de reconocer a su madre es por el olor de su leche). Y utilizan el gusto para aprender cómo saben las cosas, de ahí que se lo lleven todo a la boca.</p>
<p>El desarrollo de la movilidad -el arrastre y el gateo especialmente- contribuirán también, y de manera fundamental, al desarrollo de su cerebro.</p>
<p style="text-align: justify;">Por eso los niños experimentan, juegan, suben, bajan&#8230; ¡no paran!, buscando nuevas cosas que aprender, nuevas formas de hacer crecer su cerebro. Y esto nos convierte a nosotros, los padres, en profesores de la más alta responsabilidad. Somos responsables de lo que aprenden y, por tanto, de cómo y cuánto desarrollan su cerebro.</p>
<p>El hecho de que nosotros no seamos conscientes de que les estamos enseñando no quiere decir que el niño no aprenda todo cuanto nos ve hacer y nos oye decir.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero esto, además de una gran responsabilidad es unaventaja. Quiere decir que tenemos en nuestra manos la posibilidad de hacer que nuestros niños tengan el mejor desarrollo cerebral posible. ¿Cómo?. Tratándoles como verdaderamente son: no son &#8220;locos bajitos&#8221; corriendo por toda la casa para fastidiar a mamá, son genios en busca de datos. Nosotros debemos ser sus ayudantes de laboratorio.</p>
<p style="text-align: justify;">Enséñale todo cuanto esté a su alrededor. No pongas límites a su campo de experimentación. Tira &#8220;los muros&#8221; de su parquecito, tírate con él al suelo, y habla sin parar. Tu hijo quiere aprenderlo todo y lo quiere saber ahora mismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Si tu hijo tiene ya dos o tres años, enséñale a leer; no pierdas más tiempo. ¡Cuantos de nuestros padres llegaron a su escuela sabiendo leer!. Es muy sencillo. Haz fotocopias en grande de todos sus libros. Intenta que la letra sea lo más grande posible (3 cm. de alto no es demasiado), siéntate a su lado, y lee&#8230; verás cómo se fija y presta atención. No dejes pasar un solo día sin haber leído al menos durante 10 minutos, aunque sea a ratitos.</p>
<p style="text-align: justify;">Alguien dijo que los juguetes son inventos de los adultos para liberarse de los niños. Creo que no le faltaba razón. Hoy también la televisión es la más abusada de las &#8220;baby-sitters&#8221;. Si les dedicamos tiempo de pequeños, cuando sus cerebros están en pleno desarrollo, en la cresta de la ola, nos evitaremos muchos quebraderos de cabeza cuando lleguen las notas, evaluaciones, etc., y ya no quieran que estemos encima de ellos para ayudarles.</p>
<p>Sus 6 primeros años son lo más preciado del mundo para desarrollar su inteligencia; es importante no dejarlos pasar: el desarrollo de su cerebro está en tus manos.</p>
<p>Institutos Fay  © Copyright 2004, Institutos Fay.<!--:--></p>
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		<title>Deja que tu niño gatee.</title>
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		<pubDate>Thu, 31 Dec 2009 17:32:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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Cada vez nuestros chiquitines gatean menos. ¿Sabías que el gateo desarrolla la visión, el equilibrio, la manualidad, la medida del medio y su adaptación, además de otras importantes funciones en un solo ejercicio? ¿No? Pues al suelo, bebé.
Es importante para su desarrollo deja que tu niño gatee
Cada vez nuestros chiquitines gatean menos. ¿Sabías que el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><!--:en-->
<p style="text-align: justify;">Cada vez nuestros chiquitines gatean menos. ¿Sabías que el gateo desarrolla la visión, el equilibrio, la manualidad, la medida del medio y su adaptación, además de otras importantes funciones en un solo ejercicio? ¿No? Pues al suelo, bebé.<br />
Es importante para su desarrollo deja que tu niño gatee</p>
<p style="text-align: justify;">Cada vez nuestros chiquitines gatean menos. ¿Sabías que el gateo desarrolla la visión, el equilibrio, la manualidad, la medida del medio y su adaptación, además de otras importantes funciones en un solo ejercicio? ¿No? Pues al suelo, bebé.</p>
<p style="text-align: justify;">La mayoría de los niños no gatean. Inmediatamente se les pone de pie. “Normalmente no les damos la oportunidad de estar en el suelo porque están en tacatacas, parquecitos, sillitas, los brazos de mamá, etc.”, señala Carlos Gardeta, experto en estimulación multisensorial y director de los Institutos Fay.</p>
<p style="text-align: justify;">Menos el lenguaje y la audición, el gateo desarrolla la visión, la tactilidad, el equilibrio, la propioacepción, el movimiento grueso o desplazamiento con nuestro cuerpo y el movimiento fino o manualidad en un solo ejercicio. Además integra los diferentes subsistemas del movimiento, que otros movimientos muchos más complejos, como andar, correr, jugar al fútbol o al tenis, añade Gardeta.</p>
<p>POR QUÉ ES IMPORTANTE EL GATEO<br />
Crea rutas de información</p>
<p>Conecta los hemisferios cerebrales</p>
<p style="text-align: justify;">El gateo es una base fundamental para el desarrollo educativo del niño. Crea rutas de información neurológicas entre los dos hemisferios, es decir, facilita el paso de información de un hemisferio a otro. Las rutas creadas no sólo valen para funciones del movimiento sino que son precursoras de conexiones que servirán para crear otras conexiones entre los dos hemisferios para funciones cognitivas, destaca Gardeta.<br />
Sincroniza el brazo con el pie del lado contrario</p>
<p>Desarrolla el patrón cruzado</p>
<p style="text-align: justify;">Es la función neurológica que hace posible el desplazamiento corporal organizado del ser humano. Implica que el brazo derecho va sincronizado con el pie izquierdo y el brazo izquierdo con el pie derecho. Se llama patrón cruzado porque hay dos ejes cruzados, y mediante el apoyo en equilibrio sobre las dos extremidades opuestas de uno se pueden desplazar las dos del otro eje y encontrarles  nuevos puntos de apoyo que serán la base del siguiente desplazamiento.</p>
<p style="text-align: justify;">Una consecuencia importantísima es que ese movimiento implica que el de las caderas y el de los hombros, que se mueven al avanzar gateando crea una rotación relativa de la columna tonificando los músculos que permitirán mantenerla erecta cuando el niño se ponga de pie.<br />
Permite saber dónde están las partes del cuerpo</p>
<p>Desarrolla el sistema vestibular</p>
<p style="text-align: justify;">Este sistema manda señales de los dos laberintos del oído al cerebelo para saber en qué posición está constantemente la cabeza. Así permite luego referenciar (colocar) todo el cuerpo respecto a esa posición. Es la llamada propioacepción o saber dónde están los puntos del cuerpo, lo que permite moverlo, ya que sabemos donde está al principio y al final de cada movimiento, explica Gardeta. El niño, al saber cuál es su posición en el laberinto, que es única, sabe dónde está su cabeza, y coloca en su imagen cerebral toda la información que va recibiendo. Imagina que tienes una pierna dormida, que no manda información al cerebro o si lo hace, no llega al no tener riego sanguíneo. No puedes andar porque no sabes dónde está la pierna.<br />
Posibilita el enfoque de los ojos</p>
<p>Desarrolla la convergencia visual</p>
<p style="text-align: justify;">Al mirar al suelo, el niño converge o enfoca los dos ojos a un mismo punto, a corta distancia. Cuando mira adónde va, a unos 3 metros por lo menos, coloca con los ojos la convergencia en un punto infinito. Es un ejercicio muscular fantástico para los ojos que facilita la acomodación visual, dice Gardeta. Según estudios de optómetras, el 98% de los niños con estrabismo no gatearon lo suficiente de pequeños. También parece que los ojos vagos están relacionados con un mal desarrollo de las convergencias.<br />
Siente el tacto y luego podrá asir objetos</p>
<p>Desarrolla la oposición cortical</p>
<p style="text-align: justify;">En el gateo, la cabeza está en un plano y la palma de la mano en otro. El niño siente la tactilidad de la palma que ve, fundamental para desarrollar luego la oposición cortical del dedo gordo de la mano, oponiéndose a los otros cuatro dedos, expone Gardeta. Esa función en una mano es la que permite asir los objetos, la manualidad fina, esencial para luego poder escribir. Al masajear la palma de la mano envía información al cerebro de dónde está la palma y de cómo al moverla para apoyarse va sintiendo diferentes sensaciones.<br />
Se adapta al medio</p>
<p>Le ayuda a medir el mundo que le rodea</p>
<p style="text-align: justify;">“La distancia que hay entre los ojos y la palma de la mano al gatear es una medida fundamental -la braza- en todas las civilizaciones”, explica Gardeta. “Con esa nueva medida corporal, el niño mide el mundo circundante y se adapta al medio, porque lo mide constantemente y va retomando información”. Si entras de mayor en una casa donde pasaste la infancia, te parece más pequeña de lo que era para ti porque entonces, tu medida de braza, era menor.<br />
Un hemisferio será el dominante Ayuda a establecer la futura lateralización</p>
<p style="text-align: justify;">En el nivel de desarrollo posterior al gateo, comienzan los primeros procesos de lateralización. Es necesario que uno de los hemisferios se convierta en el dominante y el otro en el subdominante o servidor, para no tener que operar con ambos a la vez. Al conectar los dos hemisferios gracias al gateo, se facilita acudir más rápidamente a funciones más complejas que requieren de ambos hemisferios y de áreas cerebrales no simétricas y diferenciadas. Un niño pequeño que va a coger una naranja echa las dos manos a la vez. Una misma orden llega simultáneamente a cada uno de los dos hemisferios. Un niño con un nivel de organización superior coge la naranja con una mano o con otra, dependiendo de si está a un lado o a otro o si es más diestro o zurdo.</p>
<p>DISTINTOS NIVELES, TODOS NECESARIOS</p>
<p style="text-align: justify;">El primer nivel de organización cerebral del movimiento es mover los miembros del cuerpo por separado, lo que hacen los bebés en la cuna. El segundo es el arrastre sobre el suelo. Los niños se impulsan con uno o ambos brazos o con una o ambas piernas. Esa fase culmina en el arrastre en patrón cruzado, donde empiezan a establecerse conexiones a través del cuerpo calloso cerebral (la estructura que posibilita la coordinación entre los dos hemisferios) para que aparezca el gateo, que es el siguiente nivel de organización. Si el gateo se desarrolla correctamente se favorecen conexiones futuras de otro tipo entre los dos hemisferios, que posibilitan las funciones correctas cognitivas y de movimiento.</p>
<p>CÓMO INFLUYE EN LA ANATOMÍA</p>
<p style="text-align: justify;">Al gatear, el niño apoya su peso en las palmas de las manos y soporta esa tensión en las articulaciones de los hombros, de la columna vertebral, del fémur y la cadera. Aprende la oposición a la gravedad. La formación de la articulación de las caderas, que realiza con el arrastre y el gateo, es fundamental para cuando se ponga de pie, pueda sustentar sobre esas articulaciones el peso del cuerpo. Y la función hace que los huesos se calcifiquen, asegura Gardeta.<br />
Que siga gateando</p>
<p>¿LE PASA ESTO A TU PEQUE?</p>
<p style="text-align: justify;">En el gateo el niño se apoya en dos puntos. Para ponerse de pie tiene que estar bien organizado cerebralmente para apoyarse en un punto y mantener el equilibrio. “Es muy típico que los niños que se ponen de pie sin tener desarrollado todo el sistema, se queden como confundidos o mareados, miren alrededor, se sorprendan de que no logran mantener la posición, bajen al suelo y pasen una temporada gateando como locos hasta que vuelven a ponerse otra vez de pie”, recalca Gardeta.</p>
<p>CURIOSIDAD: CUÁNDO EMPEZÓ</p>
<p style="text-align: justify;">“Históricamente, el gateo sólo fue posible con el asentamiento de pueblos nómadas”, afirma Gardeta. “Tener un suelo limpio y seguro para el niño se ha conseguido muy recientemente en la evolución humana. En los pueblos primitivos, dejar un niño en el suelo suponía su muerte, porque se ponía al alcance de los alacranes, serpientes, etc.”. Hasta mediados del siglo pasado, las madres echaban una mantita en el suelo y echaban al niño. Hoy existen demasiados aparatos y cachivaches que evitan que el niño gatee por el suelo.</p>
<p>CÓMO PROMOVER EL GATEO</p>
<p style="text-align: justify;">El gateo a veces se utiliza como gimnasia. Pero no hay ninguna línea o escuela que lo fomente como mecanismo de desarrollo de la organización cerebral infantil. Se sabe que el movimiento tiene una importancia esencial pero no se fomenta como se debería, dice Gardeta.</p>
<p style="text-align: justify;">-Busca un suelo limpio, seguro, acogedor, no frío, y mantén a tu peque el mayor tiempo posible en el suelo, por ejemplo, una hora al día. El solito empezará a aprender. También hay técnicas de estimulación para que aprenda primero a arrastrarse y luego a gatear.</p>
<p style="text-align: justify;">-No le fuerces a ponerse de pie. Si no está preparado le crea inseguridad, concuerdan los expertos. Es consciente de que le pones un desafío para el cual no está preparado y fracasa. Lo mejor es que empiece a andar por sí solo, primero dos pasitos, luego tres&#8230; “Poner de pie al niño, sentarle en una sillita o montarle en un tacataca, sin que tenga la musculatura preparada para mantener el tronco erecto, hace trabajar incorrectamente a un sistema que no está maduro”, afirma Gardeta.</p>
<p style="text-align: justify;">-Uno de los sitios que le hace ponerse de pie es el corralito porque no puede gatear. “No está mal tenerlo un ratito ahí pero luego hay que dejar que el niño gatee, recorra la casa, que es lo mejor. Utiliza el cochecito para llevar al niño de un sitio a otro cuando todavía no ha llegado a andar”,  pero evita abusar de estos y otros aparatos que retardan el desarrollo del movimiento, aconseja Gardeta.</p>
<p style="text-align: justify;">-Lo mejor es madurar y asentar cada una de las fases anteriores al andar, que son arrastrarse y gatear. Si estas fases han sido desarrolladas correctamente, cuando el niño se ponga de pie, no tendrá problemas. Ahora los niños no tienen experiencia de luchar contra la gravedad progresivamente y utilizar funciones que luego constituirán su movimiento, explica Gardeta. Si no gatean no es que no se logre la organización cerebral pero se retrasará el desarrollo.<br />
-Gatear con una pelota es mucho más efectivo que poner una alfombra colorida en el suelo, porque cuando el niño es capaz de converger con los dos ojos, el proceso superior es el seguimiento visual y seguido de desplazamiento de un objeto que se mueve, aclara Gardeta.</p>
<p>¿CÚANDO DEJARÁ DE GATEAR?</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando el sistema de funciones cerebrales necesarias esté lo suficientemente maduro por sí mismas o convenientemente estimuladas, el propio niño se pondrá de pie, señala Gardeta. Los primeros pasos suelen aparecer alrededor al año de vida, señala Gardeta. “Entre los 16 meses y los dos años se afirma la bipedestación. Pero no pasa nada porque gateen.</p>
<p>SITUACIONES ESPECIALES</p>
<p style="text-align: justify;">En niños con problemas, los Institutos Fay usan la técnica del gateo para la organización neurológica en múltiples situaciones: problemas visuales, de coordinación, cuando las caderas no están formadas por falta de oportunidad, en malformación o no formación del cuerpo calloso cerebral, etc.</p>
<p><!--:--></p>
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		<title>¿Hay niños vagos?</title>
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		<pubDate>Thu, 31 Dec 2009 17:30:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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Esta es una de las preguntas más extendidas cuando buscamos la causa de los problemas de fracaso que tienen los niños en edad escolar. Y la respuesta es NO. Todo ser humano cuando viene al mundo está predeterminado para adaptarse a toda velocidad a un medio totalmente desconocido con el objetivo primordial de sobrevivir en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><!--:en-->
<p style="text-align: justify;">Esta es una de las preguntas más extendidas cuando buscamos la causa de los problemas de fracaso que tienen los niños en edad escolar. Y la respuesta es NO. Todo ser humano cuando viene al mundo está predeterminado para adaptarse a toda velocidad a un medio totalmente desconocido con el objetivo primordial de sobrevivir en él.  Esta es una de las preguntas más extendidas cuando buscamos la causa de los problemas de fracaso que tienen los niños en edad escolar. Y la respuesta es NO. Todo ser humano cuando viene al mundo está predeterminado para adaptarse a toda velocidad a un medio totalmente desconocido con el objetivo primordial de sobrevivir en él. Todo lo que le rodea es una fuente irresistible de información del medio en el que debe desenvolverse y sabe que no puede dejar de lado ninguna pieza de información porque todas arrojan luz sobre lo que está pasando en su entorno. Desde que un niño nace hasta que su organización cerebral está madura su principal meta es averiguar para qué sirve o qué carácter tiene todo lo que le rodea. Los padres y educadores sabemos –por instinto- que un niño sano es aquel que no para y que, casi sin saber hablar, nos bombardea con preguntas sobre lo divino y lo humano. <strong><strong>Método científico infantil</strong></p>
<p></strong>Cuando un niño no sabe hablar se dedica a investigar y para ello se ayuda de lo que llamamos Método Científico Infantil&#8230; Observa, huele, chupa y mueve cerca de su oído cualquier objeto que está a su alcance. Luego lo estrella contra el suelo para obtener datos y proseguir la investigación con los componentes que aparezcan en su interior.</p>
<p style="text-align: justify;">Cualquier objeto cumple las premisas iniciales para ser incluido como objeto de análisis para desesperación de los padres que, progresivamente y a medida que crece, vamos aumentando el nivel de altura de los objetos preciados de la casa.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Alguien conoce un científico bebé vago?. Por supuesto que no. Sólo si está enfermo o tiene problemas se comporta de manera diferente y rechaza la tarea obsesiva de investigación. Esto mismo se puede aplicar a cualquier edad. Un niño en edad escolar que no se preocupe de descubrir el medio por la acción o la palabra y las posibilidades de su cuerpo mediante el juego es que le pasa algo que le impide contar con los recursos necesarios para alcanzar sus objetivos. Para que un niño pueda desarrollar esta tarea titánica durante los primeros años de su vida es necesario que haya desarrollado de forma conveniente sus herramientas científicas que nos son otras que sus sentidos.</p>
<h2>Madurez sensorial</h2>
<p style="text-align: justify;">La percepción sensorial se sustenta en dos componentes: el órgano anatómico sensor y el cerebro que procesa esa información. Si la maduración de las áreas cerebrales que integran la información producida por un sentido no es la adecuada los objetos analizados con este sentido dejan de ser todo lo interesantes que debieran y dejan de atraernos porque no podemos extraer información relevante Si la maduración de las áreas cerebrales que integran la información producida por un sentido no es la adecuada los objetos analizados con este sentido dejan de ser todo lo interesantes ni sacar reglas más generales que nos sirven en el futuro con otros objetos similares.  Sólo en el caso excepcional de que se sienta estimulado extraordinariamente por su madre, padre o educador, el niño hace acopio de todos sus recursos y produce un resultado original para asombro inicial de ellos. El problema llega cuando pasado el asombro se les pide que realice otra vez el portento, con el razonamiento de que si lo ha realizado una vez tiene los recursos necesarios para repetir la hazaña. Pero no es cierto. Lo normal es que le falten&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Pero esta situación de falta de madurez sensorial y de apartarse del medio por la falta de recursos necesarios no es definitiva. En los Institutos Fay, institución de apoyo al escolar con problemas, mediante técnicas de estimulación sencillas y efectivas, en las que hacemos experta a la madre del niño con problemas, el pequeño madura a los niveles necesarios para que el medio sea esa fuente de información inagotable y consistente dotación de los recursos necesarios.</p>
<p><a title="incio" name="incio"></a><strong><span style="font-family: Verdana,Arial,Helvetica; color: #000000; font-size: xx-small;">© Copyright 2004, Institutos fay.</span></strong><!--:--></p>
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		<title>Los cinco sentidos contra el fracaso escolar.</title>
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		<pubDate>Thu, 31 Dec 2009 17:28:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[
Ni vagos, ni habladores, ni distraídos.
Muchos niños no consiguen adaptarse a la escuela por razones que van más allá de sus deseos.
La estimulación sensorial ofrece soluciones.

TEXTO: R. BARROSO FOTO: GONZALO CRUZMADRID. Pilar y José se divierten sobre una colchoneta, a su alrededor los dibujos adornan las paredes y en el suelo abundan los juguetes. «Mira, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><!--:en-->
<p style="text-align: justify;">Ni vagos, ni habladores, ni distraídos.<br />
Muchos niños no consiguen adaptarse a la escuela por razones que van más allá de sus deseos.<br />
La estimulación sensorial ofrece soluciones.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span>TEXTO: R. BARROSO FOTO: GONZALO CRUZ</span><span>MADRID. Pilar y José se divierten sobre una colchoneta, a su alrededor los dibujos adornan las paredes y en el suelo abundan los juguetes. «Mira, este lo he hecho yo», dice José señalando uno en el que aparece un maletín de pintura con múltiples colores. Hoy no han ido a clase y, sin embargo, tendrán que realizar un singular «examen». Durante la mañana cambiarán a los habituales compañeros de aula por otros amigos con los que también compartirán juegos y experiencias. Todos ellos han acudido, acompañados de sus padres, a un peculiar centro: el Instituto Fay para la Estimulación Multisensorial, en la localidad madrileña de Aravaca.</span></p>
<p style="text-align: justify;">Son muchos los escolares que cada día llegan hasta sus puertas y que son recibidos por un equipo de psicólogos, psicopedagogos, educadores, fisioterapeutas, trabajadores sociales y médicos especializados. ¿La razón? La mayoría de ellos viene con el mismo diagnóstico bajo el brazo: no prestan atención en clase, son vagos, se distraen en el aula, son desordenados, hiperactivos, tienen problema de lectura&#8230; Son, por así decirlo, «carne de cañón» para el fracaso escolar, un problema que afecta a cerca del 30 por ciento de los escolares de todos los países.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Pequeña desorganización</strong><strong>Pero, ¿qué falla para que estos niños no sean capaces de adaptarse al sistema educativo? Carlos Gardeta, director del centro, lo tiene claro: sufren una pequeña desorganización neurológica que provoca una interpretación errónea en el cerebro de la información que reciben a través de los sentidos y que satura sus capacidades.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong>Muchos escolares se ven obligados a realizar un sobreesfuerzo para concentrar su atención, pero al final acaban desistiendo. Gardeta explica que estos niños no son vagos y que, muy al contrario, son bastante activos y necesitan estar en constante observación de todo lo que les rodea. «No es que el niño no quiera atender, sino que cuando le cuesta enterarse de lo que explica el profesor o de lo que pasa en su entorno educativo -señala Gardeta- lo lógico es que desconecten a ratos para poder descansar. Todos lo haríamos».</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando un niño sufre una desorganización neurológica grave presenta minusvalías con diferentes grados de discapacidad. Si éstas son muy leves resultan menos detectables pero acaban provocando limitaciones de aprendizaje, escaso interés, hiperactividad&#8230; síntomas que presentan muchos de los niños que fracasan en la escuela.</p>
<p style="text-align: justify;">«Los actuales sistemas educativos diagnostican los síntomas pero no las causas. El origen del fracaso escolar no está en los niveles de enseñanza impartidos, en la calidad de los profesores ni en las áreas estudiadas, porque se repite desde hace mucho tiempo, a pesar de los cambios que se introducen, y en muchos países -insiste Gardeta-. Y la solución tampoco se encuentra en dar más horas de clase o en aplicar más disciplina».</p>
<p style="text-align: justify;">El medio ambiente, lo que nos rodea, llega a nuestro cerebro a través de los sentidos. El niño conoce el mundo a través de sus órganos sensoriales: sus ojos, sus oídos, sus manos&#8230; Si algo falla, por mínimo que sea, y se produce una desorganización neurológica, el pequeño sufre desajustes entre su edad biológica y cerebral. «Logramos que mediante sencillas técnicas de estimulación el niño madure y recupere el nivel que corresponde a su edad», señala Gardeta.</p>
<p style="text-align: justify;">Un problema tan corriente en muchos pequeños como la falta de atención en clase u otros problemas de conducta pueden deberse a una simple y corregible distorsión auditiva. Gardeta explica que muchos escolares sufren hipersensibilidad auditiva, es decir, que escuchan todos los sonidos en la misma frecuencia, de manera que «reciben al mismo nivel la explicación del profesor que la conversación que mantienen sus compañeros tres filas más atrás». «No es que el niño se distraiga con una mosca, también a nosotros nos resultaría inevitable si la percibiéramos como un helicóptero», señala. Otros pequeños padecen lo que se denomina audición dolorosa, es decir, que determinadas frecuencias sonoras le provocan molestia. Estas cuestiones que a simple vista pueden resultar banales, no lo son tanto cuando el niño selecciona de manera inconsciente a las personas con las que le resulta menos incómodo hablar. Así, preferirá la voz de un profesor en lugar de una profesora y, con toda probabilidad, sacará mejores notas en las clases que son impartidas por un hombre.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Sencillos ejercicios</strong><strong>La solución, explica Gardeta, pasa por activar los sentidos y organizar las áreas del cerebro que provocan estas disfunciones. A veces, el ejercicio es tan sencillo como que el escolar realice ejercicios de gateo, algo que cada vez hacen con menor frecuencia los niños de hoy día. «Algo tan simple como el gateo ayuda a desarrollar la visión, la tactibilidad, el equilibrio&#8230; favoreciendo las conexiones entre los dos hemisferios cerebrales», además explica Gardeta que «al gatear se establece una distancia similar a la que habrá entre el ojo y la mano a la hora de leer y escribir». Por tanto, favorecerá la aparición temprana de la lectura y la escritura y evitará problemas como la dislexia.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong>Tras un examen individual de cada niño, los padres reciben unos ejercicios que han de llevar a cabo en casa y que tiene el fin de activar los sentidos y lograr la organización de las áreas del cerebro que están fallando. Durante seis meses se realiza un seguimiento telefónico o presencial, luego volverán para comprobar su evolución y diseñar una nueva estrategia durante otros seis meses. «La mayoría de los niños corrigen sus problemas en un año y medio, pero la evolución puede ser muy diferente en cada uno de ellos», señala Gardeta, para quien problemas como el de la violencia escolar tienen parte de su origen en estas inadaptaciones de los niños: «Cuando no entienden el medio y no son capaces de adaptarse a él, los niños desarrollan dos respuestas: agresividad o retraimiento».</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Los padres, papel clave</strong><strong>La implicación de los padres es clave: «Nuestro tiempo libre lo dedicamos en exclusiva a él», dice convencida Miriam, la madre de Arnau, un pequeño de 9 años que ha llegado desde Tarragona para realizar su visita de seguimiento. «No iba bien en el colegio, habíamos probado otras alternativas, clases de refuerzo, psicólogos&#8230; ahora ya no lo necesita, pero tienes que saber que hay que dedicarle tiempo y esfuerzo, aunque eso desgaste».</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong>Ahora, uno de los objetivos de este centro es hacer llegar sus conocimientos y sus soluciones a todos los escolares. Para ello ha ofrecido al Ministerio de Educación su colaboración en una pionera iniciativa: la creación de un colegio para la recuperación de niños con fracaso escolar. Un problema que, según Gardeta, podría solucionarse con una mayor implicación y conocimiento de todos los agentes de la comunidad educativa.</p>
<p><!--:--></p>
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		<title>Retrasos</title>
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		<pubDate>Thu, 31 Dec 2009 17:21:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Institutos Fay]]></category>

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		<description><![CDATA[
ANÁLISIS DE LA EVOLUCIÓN  DE 84 SUJETOS CON DIAGNÓSTICO DE RETRASO DEL DESARROLLO DURANTE EL PROGRAMA DE ORGANIZACIÓN NEUROLÓGICA DE LOS INSTITUTOS FAY PARA LA ESTIMULACIÓN MULTISENSORIAL 
 
ANÁLISIS DE LA EVOLUCIÓN  DE 84 SUJETOS CON DIAGNÓSTICO DE RETRASO DEL DESARROLLO DURANTE EL PROGRAMA DE ORGANIZACIÓN NEUROLÓGICA DE LOS INSTITUTOS FAY PARA LA ESTIMULACIÓN MULTISENSORIAL [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><!--:en-->
<p style="text-align: justify;"><strong><em>ANÁLISIS DE LA EVOLUCIÓN  DE 84 SUJETOS CON DIAGNÓSTICO DE RETRASO DEL DESARROLLO DURANTE EL PROGRAMA DE ORGANIZACIÓN NEUROLÓGICA DE LOS INSTITUTOS FAY PARA LA ESTIMULACIÓN MULTISENSORIAL</em></strong><em> </em></p>
<p><em> </em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>ANÁLISIS DE LA EVOLUCIÓN  DE 84 SUJETOS CON DIAGNÓSTICO DE RETRASO DEL DESARROLLO DURANTE EL PROGRAMA DE ORGANIZACIÓN NEUROLÓGICA DE LOS INSTITUTOS FAY PARA LA ESTIMULACIÓN MULTISENSORIAL</em></strong><em> </em></p>
<p><strong>Introducción</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En el estudio realizado con todo el conjunto de sujetos que acuden a los Institutos Fay para la Estimulación Multisensorial, comprobamos que había 51 diagnósticos diferentes implicados, de los cuales 6 hacían referencia a algún tipo de “retraso” y tres de ellos son completamente intercambiables, como son los diagnósticos de “Retraso psicomotor”, “Retraso madurativo” y “Retraso generalizado del desarrollo”.</p>
<p style="text-align: justify;">Este hecho muestra el vacío y la confusión que existe en el diagnóstico de las alteraciones neurológicas, especialmente cuando el diagnóstico se realiza desde una óptica puramente sintomatológica, en lugar de realizar un diagnóstico etiológico o causal. El diagnóstico de “retraso generalizado del desarrollo”, y los demás equivalentes no son verdaderos diagnósticos, sino simples resúmenes de la descripción de síntomas que tiene el niño y cualquier padre u otra persona lega en la materia puede llegar a él con un mínimo contacto con el niño en cuestión.</p>
<p><strong>Muestra</strong></p>
<p>La muestra está compuesta por 84 sujetos, 52 varones y 32 mujeres, que realizan el programa de Organización Neurológica de los Institutos Fay.</p>
<p>Las edades y el tiempo de realización del programa se muestran en la siguiente tabla:</p>
<table style="height: 107px;" border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="669">
<tbody>
<tr>
<td colspan="4" width="683" valign="top"><strong>Estadísticos   descriptivos</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="260" valign="top"></td>
<td width="143" valign="top">Mínimo</td>
<td width="110" valign="top">Máximo</td>
<td width="119" valign="top">Media</td>
</tr>
<tr>
<td width="260" valign="top">Edad   cronológica en la primera evaluación</td>
<td width="143" valign="top">7 meses</td>
<td width="110" valign="top">26 años</td>
<td width="119" valign="top">7 años y   6 meses</td>
</tr>
<tr>
<td width="260" valign="top">Edad   cronológica en la última evaluación</td>
<td width="143" valign="top">1 año y 4   meses</td>
<td width="110" valign="top">28 años y</p>
<p>12 meses</td>
<td width="119" valign="top">8 años y   6 meses</td>
</tr>
<tr>
<td width="260" valign="top">Tiempo de   permanencia en programa</td>
<td width="143" valign="top">4 meses</td>
<td width="110" valign="top">5 años y   7 meses</td>
<td width="119" valign="top">1 año y 9   meses</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p style="text-align: justify;">En el estudio hemos incluido no solo a aquellos cuyo diagnóstico hace referencia a algún tipo de retraso, sino también otros casos, cuyo diagnóstico más específico y etiológico, les impedía formar un grupo per se, pero cuyos síntomas si eran encuadrables dentro de esta categoría.</p>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="667">
<tbody>
<tr>
<td colspan="3" width="648" valign="top"><strong>Frecuencia   del diagnóstico previo</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="273" valign="top"></td>
<td width="97" valign="top">Frecuencia</td>
<td width="243" valign="top">Porcentaje</td>
</tr>
<tr>
<td width="273" valign="top">Retraso   psicomotor</td>
<td width="97" valign="top">40</td>
<td width="243" valign="top">47%</td>
</tr>
<tr>
<td width="273" valign="top">Retraso   madurativo</td>
<td width="97" valign="top">26</td>
<td width="243" valign="top">31%</td>
</tr>
<tr>
<td width="273" valign="top">Retraso o   deficiencia mental</td>
<td width="97" valign="top">9</td>
<td width="243" valign="top">11%</td>
</tr>
<tr>
<td width="273" valign="top">Retraso   generalizado del desarrollo</td>
<td width="97" valign="top">4</td>
<td width="243" valign="top">5%</td>
</tr>
<tr>
<td width="273" valign="top">Hipoxia neonatal</td>
<td width="97" valign="top">3</td>
<td width="243" valign="top">4%</td>
</tr>
<tr>
<td width="273" valign="top">Síndrome   de Ehler Danlos</td>
<td width="97" valign="top">1</td>
<td width="243" valign="top">1%</td>
</tr>
<tr>
<td width="273" valign="top">Apnea del   prematuro</td>
<td width="97" valign="top">1</td>
<td width="243" valign="top">1%</td>
</tr>
<tr>
<td width="273" valign="top">Total</td>
<td width="97" valign="top">84</td>
<td width="243" valign="top">100%</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td width="206" valign="top"></td>
<td width="98" valign="top">Frecuencia</td>
<td width="94" valign="top">Porcentaje</td>
</tr>
<tr>
<td width="206" valign="top">Ha tenido   convulsiones</td>
<td width="98" valign="top">22</td>
<td width="94" valign="top">26%</td>
</tr>
<tr>
<td width="206" valign="top">No ha   tenido convulsiones</td>
<td width="98" valign="top">62</td>
<td width="94" valign="top">74%</td>
</tr>
<tr>
<td width="206" valign="top">Total</td>
<td width="98" valign="top">84</td>
<td width="94" valign="top">100%</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><strong>Resultados</strong></p>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td colspan="4" width="602" valign="top"><strong>Tasas   de Desarrollo en primera y última evaluación y su evolución</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="342" valign="top"></td>
<td width="87" valign="top">Mínimo</td>
<td width="87" valign="top">Máximo</td>
<td width="85" valign="top">Media</td>
</tr>
<tr>
<td width="342" valign="top">Tasa de   desarrollo en la primera evaluación</td>
<td width="87" valign="top">10%</td>
<td width="87" valign="top">90%</td>
<td width="85" valign="top">47,5%</td>
</tr>
<tr>
<td width="342" valign="top">Tasa de   desarrollo en la última evaluación</td>
<td width="87" valign="top">11%</td>
<td width="87" valign="top">107%</td>
<td width="85" valign="top">63,7%</td>
</tr>
<tr>
<td width="342" valign="top">Evolución   de la tasa durante el programa</td>
<td width="87" valign="top">-14%</td>
<td width="87" valign="top">57%</td>
<td width="85" valign="top">16,1%</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p style="text-align: justify;">De los 84 sujetos del estudio, sólo 5 (6%) tienen una tasa de desarrollo menor en su última evaluación que en la primera; 7 (8%) mantienen la misma tasa de desarrollo, mientras que 72 (86%) mejoran su Tasa de Desarrollo durante la realización del programa.</p>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td colspan="5" width="602" valign="top"><strong> Distribución según el grado de desorganización neurológica </strong><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>en la   primera  y la última evaluación.</strong></td>
</tr>
<tr>
<td rowspan="2" width="187" valign="top"></td>
<td colspan="2" width="196" valign="top">Primera   Evaluación</td>
<td colspan="2" width="218" valign="top">Última   Evaluación</td>
</tr>
<tr>
<td width="102" valign="top">Frecuencia</td>
<td width="94" valign="top">Porcentaje</td>
<td width="110" valign="top">Frecuencia</td>
<td width="108" valign="top">Porcentaje</td>
</tr>
<tr>
<td width="187" valign="top">profunda</td>
<td width="102" valign="top">12</td>
<td width="94" valign="top">14%</td>
<td width="110" valign="top">5 (-7)</td>
<td width="108" valign="top">6 %</td>
</tr>
<tr>
<td width="187" valign="top">severa</td>
<td width="102" valign="top">39</td>
<td width="94" valign="top">47%</td>
<td width="110" valign="top">17 (-22)</td>
<td width="108" valign="top">20 %</td>
</tr>
<tr>
<td width="187" valign="top">moderada</td>
<td width="102" valign="top">22</td>
<td width="94" valign="top">26%</td>
<td width="110" valign="top">35 (+13)</td>
<td width="108" valign="top">42%</td>
</tr>
<tr>
<td width="187" valign="top">leve</td>
<td width="102" valign="top">11</td>
<td width="94" valign="top">13%</td>
<td width="110" valign="top">25 (+14)</td>
<td width="108" valign="top">30%</td>
</tr>
<tr>
<td width="187" valign="top">tasa   mayor del 100%</td>
<td width="102" valign="top">0</td>
<td width="94" valign="top">0</td>
<td width="110" valign="top">2 (+2)</td>
<td width="108" valign="top">2%</td>
</tr>
<tr>
<td width="187" valign="top">TOTAL</td>
<td width="102" valign="top">84</td>
<td width="94" valign="top">100%</td>
<td width="110" valign="top">84</td>
<td width="108" valign="top">100%</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>De los 12 sujetos que comienzan con un grado de PROFUNDA:</p>
<ul>
<li>4 (33%) se mantienen en PROFUNDA</li>
<li>7 (58%) <strong>avanzan</strong> a SEVERA</li>
<li>1 (8%) <strong>avanza</strong> a MODERADA</li>
</ul>
<p>De los 39 sujetos que comienzan con un grado de SEVERA:</p>
<ul>
<li>1 (3%) <em>retrocede</em> a PROFUNDA</li>
<li>10 (26%) se mantienen en SEVERA</li>
<li>21 (54%) <strong>avanzan</strong> a MODERADA</li>
<li>6 (15%) <strong>avanzan</strong> a LEVE</li>
<li>1 (2%) <strong>avanzan</strong> a una tasa superior al      100%.</li>
</ul>
<p>De los 22 sujetos que comienzan con un grado de MODERADA:</p>
<ul>
<li>13 (59%) se mantiene en MODERADA</li>
<li>9 (41%) <strong>avanzan</strong> a LEVE</li>
</ul>
<p>De los 11 sujetos que comienzan con un grado de LEVE:</p>
<ul>
<li>10 (91%) se mantienen en LEVE</li>
<li>1 (9%) <strong>avanza </strong>a una tasa superior al      100%</li>
</ul>
<p><strong>Conclusiones</strong></p>
<p style="text-align: justify;">De todas las categorías diagnósticas que han sido estudiadas, este grupo de Retrasos del Desarrollo es el que mejores resultados obtiene. El 94% de los sujetos mejoran o se mantienen, lo cual en el campo de la desorganización neurológica es ya un logro. Además no solo es el grupo donde mayor número de sujetos muestran un avance, sino que además tiene los avances más grandes, concretamente 8 sujetos (9%) logran avanzar dos categorías dentro del grado de desorganización neurológica, y 2 alcanzan una tasa superior al 100%.</p>
<p><!--:--></p>
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		<item>
		<title>Información de la metodologia Fay</title>
		<link>http://www.institutosfay.com/EN/2009/12/31/informacion-de-la-metodologia-fay/</link>
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		<pubDate>Thu, 31 Dec 2009 17:17:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Institutos Fay]]></category>

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		<description><![CDATA[
Entrevista con Carlos Gardeta Director de Institutos Fay
Nos dirigimos hacia Aravaca (Madrid), mi compañero con su cámara de fotos y yo a descubrir qué es eso de lo que hemos oído hablar: Institutos Fay para la Estimulación Mtisensorial, donde nos han dicho que tratan a niños y a adultos con problemas de discapacidad génetica o [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><!--:en-->
<p style="text-align: justify;"><strong>Entrevista con Carlos Gardeta Director de Institutos Fay</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Nos dirigimos hacia Aravaca (Madrid), mi compañero con su cámara de fotos y yo a descubrir qué es eso de lo que hemos oído hablar: Institutos Fay para la Estimulación Mtisensorial, donde nos han dicho que tratan a niños y a adultos con problemas de discapacidad génetica o adquirida en todos sus grados, y también los distintos problemas de aprendizaje que presentan los niños en edad escolar, desde un enfoque metodológico poco conocido con excelentes resultados.  Tenemos cita con Carlos Gardeta, Director de Institutos Fay para hablar de su centro y su metodología. Por él supimos más tarde, el origen de ésta: El Dr. Glenn Doman funda a finales de los 50 los Institutos para el Desarrollo del Potencial Humano en Filadelfia (EEUU) discípulo del Dr. Temple Fay neurólogo y neurocirujano, que pensaba que los niños con lesión cerebral grave no reciben los estímulos suficientes para que su cerebro realice determinadas funciones. A través de la estimulación multisensorial sostenida, es posible restablecer las conexiones neuronales que se perdieron a causa de esa lesión.</p>
<p style="text-align: justify;">La primera sorpresa cuando llegamos, es que antes de entrar debemos ponernos unas calzas en los pies que cubran nuestro calzado. El Centro está preparado para que sus visitantes en sus distintas actividades puedan utilizar todos los espacios y que estos estén lo más higiénicos posibles. Nos recibe Carlos Gardeta y nos acompaña Estela Alcaraz  responsable de prensa de los Institutos Fay, gracias a ella podemos realizar esta entrevista llena de datos y de resultados, que nos dejan sorprendidos, ¿Cómo es posible que un centro así no sea más conocido? Carlos nos recibe en un luminoso despacho, completamente acristalado en dos de sus paredes que parece estar en medio del jardín que lo rodea, y aunque la tarde es soleada pero fría, el recinto no tarda en llenarse de calor, de ese calor humano que invade todos los rincones del centro. Le avisamos de que, como absolutos profanos, le haremos las preguntas que le haría cualquier persona que no supiera muy bien la labor que realizan los Institutos Fay.</p>
<p style="text-align: justify;">UH &#8211; ¿Cómo surge la idea de fundar los Institutos Fay?</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. – Surge por experiencias familiares que me fueron, por decirlo así, marcando el camino. Primero mi padre tuvo un derrame cerebral que le produjo un coma de muchos años del que no se logró recuperar y del que falleció debido a sus secuelas. Al cabo del tiempo, cuando nació mi segundo hijo, nos encontramos con que tenía un problema grave de lesión cerebral intrauterina por toxoplasmosis, y ahí comenzó mi búsqueda sin tregua para evitar repetir la historia. Encontré un centro en Estados Unidos en el que utilizaban una terapia que me podía ayudar. Fui allí y empezamos un tratamiento,que ya a los seis meses mostró un avance notable, aprendÍ la metodología y empecé a contársela a todo el mundo que se interesaba por ella con problemas similares al mío.  Como sus honorarios para cualquier familia media española eran prohibitivos, sin contar con los gastos del desplazamiento y de la estancia allí, me planteé acercar esa terapia a España y en el año 95, después de interesar a otros a profesionales para que viajaran y se formaran allí, abrí este centro que en un principio estaba ubicado en Pozuelo, y comenzamos a tratar a personas con problemas que nosotros denominamos de “ desorganización neurológica”.</p>
<p style="text-align: justify;">UH. &#8211; ¿Cuál es la base de este sistema, de este método?</p>
<p style="text-align: justify;">C.G. –  Pues la base del método está en un proceso que se llama Ontogenia, es decir, el camino que debemos seguir todos los seres humanos obligatoriamente, desde que nos conciben hasta que cumplimos 7 años. Y en esos casi 8 años &#8211; ya que debemos contar con los 9 meses que vivimos en el embarazo de nuestra madre &#8211; , vamos organizando nuestro cerebro en la misma secuencia obligatoria por la que ha pasado la evolución de nuestra especie, en el transcurso de la cual se va pasando por todas las fases  en la misma secuencia. Y en ese proceso se organiza nuestro cerebro, que es una acumulación de los cerebros animales por los que ha atravesado nuestra especie en su tranformación. A los 7 años un niño ya debe tener organizado su cerebro igual que un adulto. A partir de ahí le faltarán estudios, conocimientos y la experiencia que va proporcionando la vida, pero nosotros, ahora, tenemos el mismo cerebro que dejamos organizado a los 7 años.</p>
<p style="text-align: justify;">UH. &#8211; ¿El cerebro entonces deja de crecer a los 7 años?</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. – No, deja de organizarse que no es lo mismo; te podría decir, usando un símil informático, que a esta edad, en tu cerebro ya se han cargado todos los programas básicos que vas a necesitar para la vida. Ahora cada uno los aplicará a una base de datos, o a otra…</p>
<p style="text-align: justify;">UH. &#8211; ¿El problema, entonces, surge cuando hay algo que interrumpe esa carga de programas?</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. – Ese proceso funciona gracias a los estímulos del entorno del niño, que básicamente los generan las madres y el resto de las personas que conviven con él, su familia. Todas las madres del mundo saben intuitivamente que al niño hay que estar estimulándole constantemente, vamos, “dándole la vara” todo el tiempo posible para que aprenda, para que sepa quién es, dónde está, quiénes somos nosotros…  porque eso es importantísimo para el niño,y eso lo sabemos aunque no sepamos exactamente ni en qué medida lo es, ni cómo funciona.  Eso lo saben y lo hacen todas las madres, desde las esquimales hasta las africanas. Todas hacen lo mismo de forma natural. Pues bien, cuando la madre estimula al niño, lo que  está haciendo sin saberlo, es activar los sentidos que tiene el cerebro para captar la realidad exterior. Esos estímulos exteriores activan lo sentidos que actúan como traductores  del estímulo, a impulsos nerviosos que el cerebro recibe y graba  a fuerza de establecer  conexiones de unas neuronas a otras,  y cuando se conectan, comienzan a pulsar juntas para producir la función que tiene encomendada el área en la que se encuentran. Cuantos más estímulos parecidos produzca la madre, más neuronas y más conexiones de cada una con otra está consiguiendo, y cuando los estímulos llegan a ser los suficientes, surge una nueva función que todavía no había aparecido. Poco a poco cada área cerebral va a producir, necesariamente, la función que trae encomendada. Por ejemplo, el niño de pronto camina, y todo el mundo se queda maravillado, pues nadie le ha dado clases magistrales para andar, ¿no?…  Pues todo esto no es sino el resultado de ese proceso que está teniendo lugar en su cerebro. Y así en todas las funciones que realizamos. Pero, ¿qué pasa cuando ésto no ocurre?. ¿Por qué un cerebro, un individuo, no hace algo que debería hacer, que tiene programado como especie…? Nosotros decimos que cuando una función no aparece en el tiempo promedio estimado en un niño promedio, lo que está poniendo de manifiesto es que hay una desorganización en una o varias de las áreas que son necesarias para que esa función aparezca; por ejemplo, si un niño no tiene equilibrio, no va a andar, o si un niño va con las piernas torcidas o espásticas, tampoco va a andar. Hay una serie de factores que hace que esa función no se produzca, que no se alcance ese objetivo.¿Entonces, por qué un cerebro que debía organizarse adecuadamente en toda la secuencia, no se organiza?.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay tres causas:</p>
<p style="text-align: justify;">1.- Que no haya una madre. Es el caso de los niños que en los primeros estadios de su vida, no han tenido una madre porque han estado en un orfanato, o los que han estado encerrados en casa todo el día porque la madre, por ejemplo, tenía problemas de drogadicción, o alcoholismo, o de depresión grave sin tratar, u otros motivos serios que podían hacer que no se ocupara  mínimamente  de él. Al no tener estímulos, el cerebro no se activa y no llega a las cotas o a los niveles de organización necesarias. En el caso de los niños adoptados últimamente en España provenientes de orfanatos de todo el mundo, es frecuente encontrarnos con  problemas de privación de estímulos, porque en los centros de adopción hay pocos cuidadores para muchos niños, y porque generalmente, los que están allí son los abandonados. Es un caso frecuente por ejemplo, el del niño de otro país que después del año más o menos de la adopción no acaba de aprender español o lo habla de una manera extraña. Los padres, al principio se dicen: &#8211; bueno, ya se acostumbrará, será cuestión de tiempo… –  Pero pasa un año más y el niño parece que no evoluciona. En esos casos, debemos sospechar, no hay un problema de idioma. Es algo más profundo y seguramente se debe a lo que acabamos de explicar.</p>
<p style="text-align: justify;">2.- Problemas genéticos. Causas que tengan por efecto que el cerebro no sea capaz de producir conexiones entre unas neuronas y otras, debido a que los brazos de éstas – las dentritas &#8211; no son lo  suficientemente largos como para conectarse, o bien que la fisiología de la célula neural no sea la adecuada, por ejemplo por falta de alguna enzima que impide que la célula pueda tener determinada funcionalidad. Es el caso de algunas enfermedades raras. Entre los adoptados con problemas y las causas genéticas tenemos un 0,5% de la población, que es una cifra muy alta. Aunque cada vez hay menos niños que vienen con malformaciones genéticas porque la amniocentesis detecta el problema y muchos de esos individuos se sacrifican antes de nacer.</p>
<p style="text-align: justify;">UH. &#8211; ¿Ese tipo de problemas se detectan a través de la amniocentesis?</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. – Sí, en muchos casos.</p>
<p style="text-align: justify;">UH. &#8211; ¿Y la tercera causa?</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. &#8211; Esta es más frecuente en cantidad, pues afecta al 99% de la población con problemas, y es que en algún momento de la vida de ese niño o adulto, &#8211; te diré que aquí vienen “niños” desde los 20 días hasta los 83 años-, ha habido una falta de oxigenación durante un tiempo suficientemente dilatado. Cuando hay una falta de oxigenación, ocurre que, como el tejido cerebral es el que consume más oxígeno porque tiene un metabolismo 10 veces superior al resto de los tejidos, trata de adecuarse a esa oferta destruyendo parte de sí mismo para poder sobrevivir. Las neuronas que se mueren, muertas están, pero las que sobreviven, encuentran que la distancia  media con las otras supervivientes es mayor de lo que era anteriormente, y cuando al área  donde estén le toque empezar a contactar unas neuronas con otras para fijar los estímulos, (esos que decíamos antes que todas las madres del mundo saben que hay que hacer), parte de ellos no se va a poder fijar porque la distancia a salvar por las dendritas, es excesiva, por lo que se produce una falta de conexión y un retraso en la organización, y eso afecta a un 99% de los casos con problemas de discapacidad y de retraso escolar. El 1% que falta lo causa algún tipo de infección que ha atacado y destruído el tejido, como es el caso del citomegalovirus o de la toxoplasmosis por fagocitación (alimentación por parte de los virus patógenos del tejido sano).</p>
<p style="text-align: justify;">UH. &#8211; ¿Cuál de esas situaciones es la que se trata en Institutos Fay?</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. – Las tres.</p>
<p style="text-align: justify;">UH. &#8211; ¿Las tres tienen solución?</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. – Las tres tienen solución.</p>
<p style="text-align: justify;">UH. &#8211; ¿En cualquier momento de la vida? ¿A cualquier edad?</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. – En cualquier momento de la vida y a cualquier edad, salvo honrosas excepciones, que también las hay…</p>
<p style="text-align: justify;">UH. &#8211; ¿Se pueden retomar en el punto en el que se quedaron en cualquier momento? ¿Qué se puede hacer? ¿Cómo se hace?</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. – Lo primero es buscar dónde están los problemas de desorganización.</p>
<p style="text-align: justify;">UH. – ¡Que no es fácil!</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. – A veces no. Hay dos sistemas, uno es el óptico, con la tecnología de la que hemos dispuesto en cada momento. ¡Vamos a mirar cómo está el cerebro!&#8230;,esta ha sido y es la aspiración científica por excelencia. Nos hemos pasado siglos, sobre todo el último, en los que hemos intentado a toda costa “ver” el cerebro desde fuera, como con los modernos TAC´s y  Resonancias Magnéticas. Cuando la lesión es suficientemente grande para estos aparatos, no hay problema, y se ve y por tanto se diagnostica. Pero desgraciadamente no es posible ver todo hasta donde sería deseable, porque la resolución óptica, por el momento, no es suficiente. Por debajo de 1 milímetro cúbico no se  logra ver lo que está pasando, y en 1 mm3   tienes hasta un millón y medio de neuronas&#8230; Si no se logra ver eso, se puede esperar muy poco. Se puede esperar lo que ocurre, que nos digan: “Tranquilos ,está todo normal, váyanse a casa.”</p>
<p style="text-align: justify;">UH. &#8211; ¿Visto desde lejos, no?</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. –  Desde muy lejos, porque la madre, el padre y cualquiera con la simple observación cotidiana, puede darse cuenta de que algo no funciona, y a la familia le parece increíble, y con razón, lo que le están contando. Entonces es cuando hay que buscar otro sistema que confirme que el problema, como sospechamos, existe. Y ese es el sistema que empleamos nosotros. Es lo novedoso de la metodología analítica, que nos demuestra que si una función no aparece es que hay algún área cerebral que no está organizada. ¿Y cómo encontramos las áreas que no están organizadas? Pues viendo las funciones que deberían estar y, o bien no existen, o no están maduras. No hay que buscar todas las funciones, sólo aquellas que están en ese árbol de organización de nuestra especie y que tienen una relevancia para que aparezcan las otras.Lo que hacemos es que testamos con estímulos muy simples, no  invasivos, amables y que no hacen ningún daño. Lanzamos un estímulo y el cerebro debe contestar, porque sólo tiene la opción de contestar a ese estímulo. Si contesta adecuadamente, esa área está bien organizada. Si no contesta, ahí está pasando algo raro, no hay organización; y si contesta pero la respuesta no es la adecuada, es que todavía faltan niveles de organización. Así pues,comenzamos ese chequeo, esa labor detectivesca, esa evaluación,  testando las funciones que corresponden a los niveles más bajos de la organización, que son los que tenemos al momento de nacer y vemos si están presentes todas las funciones o si hay alguna que no está, y de las que están presentes, cuáles están perfectas y cuales todavía no han llegado a estarlo. Luego vamos a las de un mes, a las dos meses y medio, siete meses, un año… y así vamos subiendo hasta llegar a esa organización completa de los 7 años del niño promedio. Organizamos todo eso, vertiendo los resultados en un esquema o mapa correspondiente a la organización cerebral como si fuera un árbol y sus ramas. Cuando una función está mal o no existe, indica que las ramas que deberían partir de otra anterior, (funciones) no van a producirse o van a tener problemas para hacerlo, y también te indica los niveles disfuncionales más bajos, que son los que más incidencia van a tener en los superiores. Con toda esa información es con la que nosotros establecemos nuestro diagnóstico, que es causal, es decir, explica los síntomas como efecto de unas causas que están ahí pero que no se ven. Por ejemplo, las causas ocultas que hacen que un niño tenga rasgos de hiperactividad.</p>
<p style="text-align: justify;">UH. – Carlos, ¿existe la hiperactividad?</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. – Sí, claro, si la defines, sí. El caso de “niño hiperactivo, con déficit de atención”, que es la etiqueta típica, no nos habla de un  mal en sí, nos cuenta sólo el síntoma de lo que le pasa. Nosotros al hacerle una valoración, podríamos ver qué áreas del cerebro no han madurado adecuadamente por la circunstancia que sea,y qué sistemas compensatorios ha desarrollado por ello, que son los que dan lugar a conductas anómalas involuntarias del niño, ese conjunto de síntomas al que llamamos &#8220;Hiperactividad”, o,  en cualquier otra desorganización, “Síndrome x”,(le pasa esto, esto y esto…) Nosotros contamos a los padres  lo que verdaderameste está ocurriendo en el cerebro de sus hijos. y con la información que nos ha proporcionado la evaluación a través de sus respuestas, establecemos una estrategia terapéutica, para su caso particular. Esas terapias van a tener un objetivo muy sencillo, que es acceder a cada una de esas áreas desorganizadas desde el sentido que tenga más relación en particular con cada una de ellas, y modulando los estímulos, de tal manera que tengamos la seguridad de que cada estímulo que produzcamos va a llegar al área del cerebro que queremos y no a otro sitio siempre, y cada vez que eso suceda. Y por lo tanto el cerebro va a responder estableciendo conexiones sinápticas, (conexiones entre unas neuronas con otras), de forma que cada vez haya más neuronas integrando esa red y más conexiones de cada una con las que ya estaban. Como lo vamos a repetir con una frecuencia más o menos alta, vamos a conseguir que por acumulación y por maduración de la red, llegue un momento en que el área que necesitemos  haga lo que tiene que hacer, que es producir, por ejemplo, el  movimiento de andar en una persona que no ha andado, quizá, en 30 años, desde que nació , o que había perdido esa función que ahora aparece  ante el alborozo general. Aquí ya me estoy refiriendo a problemas severos, por supuesto, no a problemas más simples de aprendizaje por hiperactividad. Lo que quiero resaltar, es que el procedimiento del abordaje es el mismo, aún con sus muchas diferencias. El proceso terapéutico que hemos seguido ha  sido buscar las áreas insuficientemente organizadas que limitan, por ejemplo, el correr, estimularlas  adecuadamente para que  se organicen, y medir la mejora progresiva que va construyendo ese árbol de organización hasta que esté totalmente maduro. Esas terapias, en lugar de aplicarlas aquí en el Centro, se las enseñamos a las madres, padres, familiares o cuidadores que se vayan a encargar de practicarlas, para que las realicen en sus domicilios diariamente y con plena excelencia, y están diseñadas para que sean fáciles de hacer incluso por cualquier persona sin formación de ningún tipo y ésta lo haga de modo excelente. Con lo que si todos los estímulos se realizan, y llegan, y quien los realiza los hace perfectamente, el proceso de mejora es imparable. Vamos realizando visitas periódicas cada diez semanas , aproximadamente, y valoramos la nueva situación respecto de las anteriores, viendo los diferenciales que vamos consiguiendo y planteándonos cómo conseguir los siguientes. Se hacen diagnósticos nuevos, se les forma a los padres en todo lo que sea novedoso y volvemos a dictar las terapias necesarias para conseguir mejores resultados en la próxima visita. En los periodos que hay entre una visita y la siguiente, si se produce algún problema en cuanto a la ejecución de las terapias, en lugar de pedir una nueva cita, nos consultan por teléfono y solucionamos la incidencia.</p>
<p style="text-align: justify;">UH. &#8211; ¿Son actividades relativamente fáciles?</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. – Sí, son fáciles pero digamos que algo tediosas al ser rutinas repetitivas en el tiempo, pero muy efectivas. Aunque al principio, no aportan ninguna alegría especial ni al paciente, ni a los que le rodean. La verdadera alegría se produce cuando se obtiene una función que antes no existía, y además la podemos observar.</p>
<p style="text-align: justify;">UH. &#8211; ¿Son actividades para incluirlas en la rutina cotidiana?</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. – Sí, así es.</p>
<p style="text-align: justify;">UH. &#8211; ¿Cómo es el día a día en los Institutos Fay?</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. – Vienen un promedio de seis pacientes, niños o adultos, al día, se valora cada caso, cómo ha evolucionado, medimos los cambios y que podemos hacer, terapéuticamente  hablando, a futuro.</p>
<p style="text-align: justify;">UH. &#8211; ¿Son tratamientos completamente personalizados?</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. – Sí, y realizados y testados por el mejor agente del mundo que es la madre  o alguien que quiere a ese paciente.</p>
<p style="text-align: justify;">UH. &#8211; ¿Existen muchos fantasmas en cuanto a diagnósticos, errores, malas clasificaciones de las disfuncionalidades, etc.?</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. – Estamos acostumbrados a ver el resultado de las disfunciónes,y a llamarlas por el nombre que nos han enseñado, y entonces la gente dice, por ejemplo, “este niño es autista”. Pero en Institutos Fay decimos, No, no “es” autista. Es que las disfunciones hacen que actúe con una conducta determinada, sin razón de ser, no porque le guste comportarse así, sino porque el entorno le estresa y quiere retraerse de él. Tiene una desorganización que da  esos síntomas.</p>
<p style="text-align: justify;">UH. &#8211; ¿Tratan el autismo?</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. – Sí, claro.</p>
<p style="text-align: justify;">UH. &#8211; ¿Se consigue mejorar?</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. – Se consigue superar y que queden como cualquiera de nosotros, no sólo que no se note, sino que llegue a estar bien.</p>
<p style="text-align: justify;">UH. – Decir fui autista debe ser impactante</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. -  Es difícil que alguien lo diga, nadie quiere  cargar con la etiqueta de ese pasado, y las madres, por lo general, no quieren divulgar que su hijo fue autista durante un periodo de su vida. Es algo que pasó y quieren olvidar.</p>
<p style="text-align: justify;">UH. &#8211; ¿Cómo se consigue que un autista interactúe con el medio que le rodea?</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. – Organizando las áreas afectadas que le obligan a ese comportamiento  a partir de estímulos con luz, sonidos, contactos cutáneos y movimientos.</p>
<p style="text-align: justify;">UH. &#8211; ¿En eso se basa la terapia?</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. -  Si, en eso se basa, y además el paciente ha de ser siempre sujeto pasivo de la actividad estimuladora, es un enfoque totalmente distinto al habitual. Esto, aunque por su aspecto no lo parezca, es un Centro Médico, Fisioterapéutico, Psicológico y De Formación. De formación de padres, para que ayuden y eduquen a sus hijos con problemas. En España esto no existe, porque aquí hemos llegado a un punto en casi se entiende como dogma, que el único que tiene derecho a educar es el Estado, y se excluye a los padres. Nosotros no lo hacemos.</p>
<p style="text-align: justify;">UH. &#8211; ¿Cuántos centros de este tipo hay en España?</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. – Somos un equipo multidisciplinar que trabajamos a nivel nacional. Hay centros con metodologías algo parecidas, pero no tan evolucionados como este. La  formación de un miembro nuevo corre a cargo del director, ayudado  por el resto del personal y es eminentemente clínica. Una vez formado se ocupa de un área  terapéutica específica en función de su  formación universitaria.</p>
<p style="text-align: justify;">UH. &#8211; ¿Cualquier familia de nivel medio puede costear estos tratamientos, estas terapias?</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. -  Efectivamente, está diseñado para que cualquier familia media pueda acceder a ellas sin un  quebranto económico, y pueda  seguir su vida normal con un  pequeño  esfuerzo.  Institutos Fay se fundó  para que cualquiera pudiera tener acceso.</p>
<p style="text-align: justify;">UH. – Carlos ¿Qué piensa una madre? ¿Tiene sentimientos de culpa cuando se determina que su hijo no tiene un nivel de organización cerebral adecuado?</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. -  Antes culpabilizaban a las madres. A las madres de los autistas, por ejemplo, las han acusado de utilizar patrones de conducta castrante psicológicamente. Pero desde hace 15 años se sabe que el Autismo y la Hiperactividad son producto de lesiones cerebrales.</p>
<p style="text-align: justify;">UH. &#8211; ¿Este tipo de lesiones qué tiempo de tratamiento tienen?</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. – Las de autismo, entre 4 y 5 años de media.</p>
<p style="text-align: justify;">UH. &#8211; ¿Se tiene que adecuar a la evolución que va teniendo la persona?</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. -  Exactamente. Es un paseo por la inteligencia lo que realizamos. No provocamos inteligencia, pero producimos la organización cerebral adecuada para que sea posible que aparezca la inteligencia. Sé que no es muy normal decir esto, pero es así.</p>
<p style="text-align: justify;">UH. &#8211; ¿Siempre se busca un culpable ajeno social, familiar, etc.?</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. -  Se piensa que todos los niños deben superar un proceso escolar común al promedio normal, pero un tercio de la población no puede debido a estos problemas de organización neurológica. Todo depende de los recursos de organización que se tenga en el cerebro.</p>
<p style="text-align: justify;">UH. &#8211; ¿Un superdotado es un superorganizado cerebralmente?</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. -  Generalmente tienen una superorganización. Puede ser muy bueno en algo y en otras funciones ser un desastre. Suelen ser superorganizaciones parciales. Si lo es en todo, es lo que se entiende por un niño humanista y son muy escasos, y abandonados por el sistema escolar, que no sabe qué hacer con ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">UH. &#8211; ¿Es posible el fracaso escolar por cociente intelectual muy alto?</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. -  Un niño con un cociente intelectual alto no se adapta fácilmente al sistema educativo normal basado en lo repetitivo, y ahí puede naufragar…</p>
<p style="text-align: justify;">UH. &#8211; ¿Se bloquea la organización cerebral?</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. – No, son individuos que se automarginan al estar en un medio que para ellos es bajísimo, y se dispersan en todo tipo de aficiones. Se comienzan a distanciar de la educación reglada de forma progresiva. Un buen método para este tipo de personas es la educación inglesa, tipo de Oxford y Cambridge en la que se imparten, más que clases, conferencias temáticas de profundidad. En España existen con ese método la Escuela Diplomática, en esos sistemas tocas temas distintos pero con una profundidad altísima.</p>
<p style="text-align: justify;">UH. &#8211; ¿Cómo se llega a ser tratado en este centro?</p>
<p style="text-align: justify;">C. G. -  Muy fácil. Llamándonos por teléfono, funcionamos mucho por el boca a boca, aunque también aparecemos de cuando en cuando  en alguna publicación, en periódicos, revistas de información general, y reportajes de informativos de T.V. Y también porque a veces hemos saltado a las páginas de las revistas del corazón por tratar a hijos de personajes populares.</p>
<p>UH. – Gracias Carlos, ha sido un placer. Nos quedan muchas preguntas, tenemos otra cita pendiente.<!--:--></p>
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